viernes, marzo 30, 2007

Sigue lloviendo, sigue lloviendo al corazón...


Cinco días de lluvia seguidos son demasiado. Demasiado para el suelo, demasiado para las plantas, demasiado para la ropa y demasiado para el asfalto. Ni que decir para la gente de ésta y otras ciudades que perdió sus cosas, sus hogares o -incluso- la vida. El cielo luce un gris apocalíptico y parece que el mundo fuera a terminarse, desdibujado y borroneado por las gotas y las ráfagas de viento, que voltean paraguas y tiran árboles abajo. Menos poéticamente: está insoportable.

Es como vivir entre paredes, cinco días sin haber visto la cara del sol. La gente por la calle está de peor humor que de costumbre. Los chicos en el jardín se quejan porque tienen los guardapolvos mojados y no pueden salir al patio. Llueve hoy sobre el teclado, llueve delante de mis ojos y sólo veo lluvia. Lluvia, lluvia, lluvia. Es de lo único que se me ocurre escribir.

1 comentario:

Sebastián dijo...

Cada persona lo vive diferente. A mí me gusta la lluvia (del lado de afuera eh) porque me quedo adentro investigando y siempre tengo cosas para hacer. Soy muy casero.
Ahora, trabajar bajo la lluvia o el sólo hecho de tener que salir a mojarme, me enerva. Soy de los que usan paraguas por más que sea una llovizna imperceptible. No soporto mojarme (y mi cuerpo tampoco.. ¡¡ATCHIS!!)
Pero claro, comparando con lo que está sufriendo la gente, especialmente en Santa Fe y Entre Ríos, esto son minucias.
Es de terror que cada 3, 4 años tengan que pasar por lo mismo y sea una historia de nunca acabar.
Perder tus cosas, tu casa, tu lugar, es perder tu identidad también.
Ojalá puedan salir adelante.

Besos.