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miércoles, julio 16, 2008

Vacíos

A mí siempre me ha costado lidiar con los espacios en blanco. Me cuesta cuando las casillas no están todas completas, cuando hay vacíos. Tal vez por eso me dediqué a escribir en un primer momento: para tapar el blanco infame de las hojas, que pareciera reirse en mi cara. Tal vez por eso también, mientras hablo por teléfono, pinto con una birome los huecos de las letras O de todo folleto que cae en mis manos. No me gusta lo incompleto, lo indefinido, lo indeterminado.
Y sin embargo, estoy en un momento de mi vida donde necesariamente me toca atravesar páginas en blanco, lugares vacantes, casillas sin completar. La incertidumbre que me espera allá, al fondo del último puente, del último parcial y de la última monografía del último cuatrimestre de mi carrera -que ya llevo recorriendo casi ocho años-. El gran salto al vacío que implica soñar con construir nuestra vida junto a otra persona. Las dudas, preguntas, sueños interrumpidos por un brusco despertar.
Creo que mi ausencia prolongada de este espacio también es una manera de expresar el vacío que siento a mi alrededor. Por momentos me siento rodeada de gente a la que adoro, que me conoce y que me comprende, por momentos estoy sola flotando en un mar de niebla. Pero a la vez sé que es importante aprender a lidiar con el vacío. Que no puedo tener siempre todo guardadito en un cajón, todas las camisas colgadas de su respectiva percha, todos los lápices con punta. Tengo que animarme a cruzar el puente, aunque no sé qué hay del otro lado y me da miedo precipitarme al abismo. Tengo que dar el salto con la confianza en que somos dos los que saltamos, de la mano, creyendo que el aterrizaje será suave.
Y aunque sea, esta noche hay una página en blanco menos que me mira muerta de risa.

martes, abril 29, 2008

Un festejo centenario para los "bichis"

Hace ya un siglo que en Argentina se celebra -emulando al "Animal Sunday" inglés- el Día del Animal. Este festejo comenzó por iniciativa de Ignacio Lucas Albarracín, promotor de la primera ley de protección al animal. La celebración se festejó por primera vez un 2 de mayo en el Jardín Zoológico (porque ese 29 llovió) y fue gestionada como homenaje y demostración de cariño hacia nuestros amigos de cuatro patas. Debido a que originariamente la convocatoria estaba planeada para el 29, ese día quedo instaurado y así se lo recuerda hasta hoy. El Día del Animal también se festeja en otros lugares, pero no en esta fecha (incluso en ciertos países hay algunos días dedicados a especies particulares).
Casualmente, un 29 de abril -pero de 1926- falleció Albarracín, y por eso este día es también un homenaje a su memoria.

En realidad, todos y cada uno de los días debemos recordar que compartimos el planeta con todos estos seres -inocentes, bellos, diferentes y maravillosos- que nos enriquecen, nos alegran, nos acompañan, nos ayudan, nos levantan el ánimo, nos dan afecto y consuelo. El Día del Animal es una celebración de la vida.


martes, diciembre 18, 2007

9496 días...

...o, para ser menos exactos, 26 años...

... demoró la construcción del Panteón de París.
... fue Papa Juan Pablo II.
... pasó Nelson Mandela en prisión.
... estuvo en pantalla el programa "Feliz Domingo" con el Rey de las Pelucas, Silvio Soldán.
... duró Saddam Hussein al frente de Irak.
... tenía Orson Welles cuando la Academia lo nominó al Oscar por su película "Citizen Kane".
... cumplió Maradona poco después de consagrarse en el Mundial 86 con el famoso gol a los ingleses.
... ha pasado en promedio dormida una persona al cumplir 78 años, la esperanza de vida en la Unión Europea, Puerto Rico o Bosnia-Herzegovina.

¿Es mucho tiempo? ¿Es poco? Depende cómo se lo haya utilizado.

domingo, octubre 14, 2007

Algunas cosas que podemos hacer hoy para colaborar con el medio ambiente

Hoy 15 de octubre, La Era de la Blogludez en sintonía con miles de blogs de todo el mundo, se propuso participar del Blog Action Day, cuya consigna es que hablemos todos de una problemática que nos afecta cada vez más: el medio ambiente.

Es un tema que me preocupa y me deprime bastante, pero a pesar de ello, decidí abordar desde una postura positiva. Por eso, he aquí algunas cosas que podemos empezar a implementar hoy mismo para aportar nuestro pequeño granito de arena para salvar al planeta. Claro que se podrían hacer cosas mucho más grandes e importantes -como reciclar basura, por ejemplo- pero creo que sin una fuerte política al respecto, las acciones individuales se quedan en la nada. En cambio, hay algunas mínimas cosas que sí podemos hacer, hoy y todos los días, por ejemplo:

- No desperdiciar agua: Cuando te estés poniendo crema enjuague, si la dejás actuar unos segundos, cerrá la ducha. De la misma manera, abrí la canilla únicamente cuando ya estés list@ para bañarte (conozco personas que dejan correr litros y litros de agua mientras se desvisten y preparan su toalla). Al lavar los platos, primero enjabonarlos -con las canilla cerrada- y abrir recién para enjuagarlos, lo mismo al lavarse los dientes.

- Ahorrar electricidad: Tanto por el dinero que pagamos por ella como para darle una ayuda al medio ambiente, podemos gastar menos electricidad compartiendo los ascensores -además, es una cuestión de educación, pero todavía veo gente que cierra la puerta del ascensor en la cara de un vecino-. Asimismo, hay que apagar las luces de una habitación cuando no estamos ahí, y también la tele, la radio y la computadora si no las usamos.

- Cuidar nuestro consumo: Es preferible gastar un poco más y elegir marcas que sabemos cuidan el medio ambiente (por ejemplo, de aerosoles o de atún enlatado). Procurá no desperdiciar comida: no solamente porque cuesta dinero, sino también por la cantidad de recursos naturales que se han invertido para que podamos llevarla a la mesa. Comprar productos reciclados también es una buena opción.

- Proteger una pequeña porción de planeta: Aunque sean tan sólo unas pocas macetas en tu balcón, cuidá a tus plantas. Ellas producen oxígeno durante su fotosíntesis -además de que embellecen nuestro hogar-. Por más mínimo que sea tu aporte, estarás protegiendo la vida.

- Informarse, informar, participar: Es bueno estar al tanto de los temas cotidianos que tienen que ver con nuestro medio ambiente. Si, por ejemplo, la Ley de Bosques en Argentina estuviera en boca de todos, los candidatos a presidente deberían tomar alguna acción al respecto para conseguir más votantes. Transmitir la información también es una manera de crear consciencia. He descubierto que los chicos sobre todo son muy permeables: expliquémosle a un niño de cinco años por qué es bueno cerrar la canilla mientras se lava los dientes, y no solamente lo hará, sino que también se lo explicará a sus padres y hermanos. Asimismo, participar en campañas es importante: cuantos más seamos, más posibilidades tendremos de encarar acciones más grandes que éstas humildes que propongo acá.

sábado, octubre 13, 2007

Otros libros que también me cambiaron la vida

Bueno, ¡se va la tercera! Qué quieren, me encantan los libros...

El nombre de la Rosa: Vi la película a los catorce años, estudiando historia medieval en el secundario. El libro llegó a mis manos unos pocos años más tarde. Me fascinó la construcción laberíntica de la biblioteca, la historia de amor entre Adso y la campesina, y sobre todo, la relación entre maestro y discípulo, vínculo que reconozco como uno de los más fructíferos para una persona. He tenido mis Maestros -con mayúscula-, aunque no estoy segura de que ellos lo hayan sabido.

El fin de la Eternidad: No deja de ser una novelita bastante pasatista de ciencia ficción, pero está magistralmente pensada. Mi papá siempre dice que Isaac Asimov debió dedicarse a inventar argumentos y dejar que otros los escribieran por él, pero en fin. Elijo este libro porque me pareció alucinante la manera en la que termina: ¡la única novela futurista que podemos asegurar se cumplió! Los viajes en el tiempo me vienen fascinando desde que a los ocho años mi mamá me alquiló "Volver al futuro".

The New York Trilogy: Esta novela (o novelas) de Paul Auster la leí a los 18 años. Recuerdo haber sentido mientras recorría sus páginas "así es como me gustaría poder escribir, exactamente así". Por eso, no puedo dejar de reconocerlo como una influencia.

En búsqueda del tiempo perdido: Pasa con los clásicos que no siempre estamos preparados para abordarlos. Recuerdo haber leído -con bastante padecimiento- el primer tomo de la monumental obra proustiana cuando tenía 17 años. La dejé a un lado con un "este bodrio no es para mí". Para la facultad, la retomé a los veinte, y fue como un amor a segunda vista. De repente tomé consciencia de cómo debería haber cambiado yo misma si, leyendo las mismas páginas, podía sentir cosas tan diferentes. Me llevó sus buenos cinco años, pero completé la lectura de los siete tomos.

Paura alla Scala: Dino Buzzati, no demasiado conocido en mi país ni en mi facultad, me parece un escritor genial. Es seguidor declarado de Kafka y tiene una novela increíble que se llama Il deserto dei Tartari que fue elogiada por el propio Borges. Pero elijo este libro de cuentos porque fue el primero que pude leer en su original italiano. Increíble el cuento breve "Una goccia".

El segundo sexo: Reconozco que leo demasiada ficción para mi gusto. Hay pocos libros de "ensayo" que llenen mis espectativas. Pero éste de Simone de Beauvoir cambió mi manera de pensar unas cuantas cosas -más allá de que en muchos aspectos su resentimiento feminista me parezca algo anticuado y no esté de acuerdo con todo su punto de vista-.

El ruido y la furia: A Faulkner me costó llegar. Leí algunos libros por curiosidad, otros más en la cursada de Literatura Norteamericana, y finalmente terminé participando en un congreso -hasta ahora, el único donde expuse- con un trabajo mío sobre sus personajes femeninos. A ésta, su obra maestra (por lo menos eso creo), llegué más tarde. Tan sólo por el primer capítulo y su increíble trabajo con el punto de vista, merece figurar en esta humilde listita.

Las políticas lingüísticas: Este libro del lingüista francés J. Calvet lo leí en el marco de mi cursada de la materia "Sociología del Lenguaje". Promediaba el año 2005. Yo hasta ese entonces estaba siguiendo -vagamente- la orientación en Literaturas Extranjeras. Pero, con el libro de Calvet entre otros (y las clases apasionantes de Roberto Bein) decidí que, para bien o para mal, me dedicaría a la lingüística. Y aquí estoy.

lunes, agosto 20, 2007

Acerca de la vertiginosa carrera del tiempo

No sé si es por mi dificultad para vivir en el presente y estar siempre anticipándome, lo cierto es que por momentos me parece que el tiempo transcurre vertiginosamente rápido. No me refiero al "uy, ya estamos casi en primavera, qué rápido se está pasando el año", o eso también, pero es más bien una cuestión de qué efímera que es nuestra vida en la Tierra, qué fugaces que somos las personas. A veces me parece que fue ayer cuando tenía 6 años y me asombraba de ir a la escuela mientras que mi hermana todavía estaba en el jardín.Tengo amigos a los cuales conozco hace veinte años (mejor dicho, una amiga). Gente que digo conocer "desde hace poco" resulta que han pasado cinco años o más. Ahora mi carrera universitaria me parece larga, porque falta poco para que la termine y estoy algo impaciente por tener mi título, pero sé que dentro de poquísimo tiempo estaré asombrada de ya no estar cursando como lo he hecho en los últimos años. Ahora pienso en mi futuro -en mis treinta, cuarenta, sesenta años- como algo muy lejano. Pero llegarán, y pasarán, y si tengo la suerte de vivir tanto tiempo, estaré pronto mirando hacia atrás, asombrándome de la vida y de lo rápido que pasó. Y así con todo.

Cuando uno tiene la suerte de haber vivido la vida que quiso, de amar y ser amado, de haber construido proyectos y sueños, de haberlos disfrutado, esto no tiene por qué ser necesariamente malo. Lo veo a mi abuelo, con sus setenta y pico de años, y lo veo un hombre satisfecho y feliz. Pero eso no quita que lo oiga murmurar cada tanto, "pucha, qué rápido pasa el tiempo". Él mismo no debe poder creer por momentos estar ya tan instalado en la vejez, estar contemplando su vida desde el ocaso.

En cuanto a mí, por una vez, no estoy apurada por crecer. Amo mi edad, me encanta mi vida actual, no tengo necesidad de que nada cambie para ser feliz. Simplemente porque lo soy ahora. Y sin embargo, nada es permanente salvo el cambio. Hoy pensaba en cómo los seres humanos nos esforzamos por trascender de algún modo, por no dejar este mundo sin escribir nuestro nombre en piedra. Y no pensamos que la piedra en la cual tallamos, también algún día se va a desintegrar. Componemos sinfonías, escribimos novelas, inventamos sistemas económicos, teemos hijos... todas formas de buscar la utopía inalcanzable de la trascendencia. Porque un día no habrá nadie que escuche nuestras sinfonías, nadie que lea nuestras novelas, nadie que viva según las reglas de ningún sistema económico. Nosotros, nuestros hijos, nuestra especie, nuestro mundo y el universo entero, todos estamos destinados a desaparecer algún día. Y esto no es trágico, simplemente es así.

Tenemos que aceptar que interpretamos un papel breve. Que nuestra presencia en el mundo es algo transitorio. Disfrutémosla mientras tanto.

lunes, agosto 06, 2007

Familia(s) de hoy

Publicado por primera vez en la e-magazine "Temas de hombre / temas de mujer", y recientemente traducido al inglés, les dejo este artículo que creo que está hoy tan vigente como hace un par de añitos.

Mamá, papá y dos chicos (mejor si son varón y nena). A veces, el abuelo en el fondo, con una pipa en la boca, o la abuela tejiendo. Típica postal de la familia que aparecía en los libros de lectura hasta hace un par de décadas. La mamá cocina, el papá trabaja, los chicos juegan. El modelo Familia Ingalls, que para muchos era la única e indiscutible garantía de una vida feliz.

Hoy las cosas han cambiado. Mamá y papá se divorciaron, se volvieron a casar y a tener más hijos. Hoy la postal incluye hermanastros, medio hermanos, mamá, el marido nuevo de mamá, papá, la novia de papá, los hijos de la novia de papá. Eso, cuando no se trata de los cada vez más comunes hogares monoparentales. Incluso las familias “tradicionales” se han ido achicando, cada vez es menos común tener muchos hijos, en general por las circunstancias económicas. Los tíos se fueron del país, por la crisis. Los abuelos ya no viven en casa, pero muchas veces los hijos siguen viviendo con sus padres hasta pasados los treinta. E incluso un compañerito de colegio del nene tiene dos papás, o dos mamás… viviendo juntas.

No sucedió de un día para el otro, a diferencia de lo que a muchos les parece....

Leer el resto del artículo.




FOTO: Una típica postal de familia argentina no tradicional: ¡la mía!



domingo, julio 22, 2007

MÁS LIBROS que me cambiaron la vida

Mi amigo Luis aprovechó, con propósito de mi lista de libros, para recordarme un título que yo alguna vez le recomendé como significativo para mí, y que omití mencionar. De hecho, fue a propósito. Soy estudiante de Letras. Amo leer. Son muchísimos los libros que siento que, de alguno u otro modo, me han marcado. Aprovecho para mencionar algunos más:

La Historia Interminable: Vi la película siendo muy chiquita (tendría seis años), y un par de años después, tuve la sorpresa de encontrar la novela de Michael Ende entre los volúmenes de la pequeña biblioteca de mi escuela. Lo saqué una y otra vez, hasta que, todavía unos años más tarde, cayó en mis manos regalo de mi abuela.

El guardián en el centeno: Esta novela la leí en la escuela secundaria, con mi profesor Maxi, una de las persnas a quienes atribuyo haber decidido estudiar esta carrera. El libro de Salinger es genial, pero tal vez le guardo más cariño al momento en que lo leí que a la novela en sí. No importa. Vale la pena.

La Caverna: Fue la primera novela que leí de José Saramago, un escritor que me gustó mucho. Si bien últimamente siento que se repite mucho a sí mismo, disfruté mucho leyendo Todos los nombres, Ensayo sobre la ceguera, El año de la muerte de Ricardo Reis y El evangelio según Jesucristo. Sin embargo, esta primera obra que leí fue muy importante para mí porque me dio esperanzas en un momento muy duro, sobe todo en relación a mi tabajo y la sensación de no tener salida... no cuento más porque termino revelando todo.

El Proceso: Otro libro de atrapante angustia, con su clima pesadillezco y su ambientación opresiva, cargada de burocracia, pasillos, puertas que no dan a ningún lado... no puedo dejar de mencionar que -en mi cumpleaños número 20- me lo regaló Nico, un amigo mío que también es muy lector.

La Divina Comedia: En una hermosa edición bilingüe (traducida por Batistessa), pude disfrutar de la obra maestra de Dante durante todo un verano, en 2003, leyendo un canto por noche (así lo hacía el protagonista de un cuento de Borges). Me dio mucha satisfacción poder hacerlo en italiano, para escuchar la musicalidad de los versos, antes de leer la traducción para terminar de comprenderlo. Sentí que los años de clases en la Asociación Dante Alighieri valieron totalmente la pena.

Pedro Páramo: Creo que es una de las mejores novelas que ha arrojado Latinoamérica. Rulfo demuestra que no hace falta ser un escritor prolífico para pasar a la historia. Su otro único libro, El llano en llamas, también es genial, pero me quedo con la desesperación del pueblito de Comala y su murmullo de muertos que nos cuentan una historia.

Escrito en el cuerpo: La belleza, el dolor, el amor, la sexualidad, resaltados por la pluma de Jeanette Winterson. Este libro me inspiró a mí para escribir otras cosas, me dio ganas de saber pintar o fotografiar para poder llevar a imágenes las palabras... me conmovió y me atrapó incluso más la segunda vez que lo leí. Decididamente, entra en mi lista.

sábado, julio 14, 2007

LIBROS que me cambiaron la vida

El Señor de los Anillos: Mi papá me lo trajo de regalo cuando yo tenía diez años. Me atrapó, me fascinó, me tuvo un año ocupada leyéndolo, imaginando las aventuras de la Comunidad a lo largo y a lo ancho de la Tierra Media. Además, era una forma de tener a mi viejo presente, aún cuando viviera tan lejos. Lo he releído muchas veces, y en la época en que salió la película, la esperaba con ansias.

Crónicas marcianas: El primer "libro para grandes" que leí de chica. Tenía once años. Me acuerdo de quedarme temblando aterrada ante algunas páginas, como las del capítulo "la tercera expedición" (no me lo olvido más).

Las Mil y una Noches: Fue un regalo que recibí para mi cumpleaños de quince. Me introdujo por primera vez a una cultura muy diferente de la mía, además de a la belleza y el misterio del erotismo, que en esa época sólo era para mí algo que existía en las páginas de los libros.

Rayuela: Lo leí a los dieciocho años, me conmovió y me deslumbró. La literatura vista como un juego, sacada del acartonamiento al que la escuela nos acostumbra. Además, me dejó con ganas de escribir. En aquellos años comenzaba a usar Internet. Durante mucho tiempo, mi seudónimo fue La Maga (algunos amigos todavía me dicen "maguita" cariñosamente).

1984: Angustiante, opresivo, deprimente... y muy real, demasiado real para nuestro propio bien. Encima, lo leí en una época de mucho bajón, de mucho alienamiento con el trabajo. Me marcó.

Libro del desasosiego: Pessoa fue el primer poeta que me cautivó. Lo leí en un momento en el cual me sentí muy identificada con su desesperanza y el sinsentido de todo. Hoy en día, si bien ya no me refleja, recorro sus páginas como volviendo a visitar un lugar en el que viví hace mucho.

Las venas abiertas de América Latina: Lo leí hace un par de años, mientras cursaba "Problemas de Literatura Latinoamericana" en la facu. Me hizo abrir la cabeza y cobrar conciencia de muchas cosas, además de fomentar mi sentimiento de hermandad para con el pueblo de nuestro sufrido continente. Desde que me acuerdo, siempre me sentí argentina, pero desde que leí a Galeano, me siento latinoamericana.

Se una notte d'inverno un viaggiatore... : Con este homenaje a la literatura de Italo Calvino, me pasó un hecho muy extraño. A la vez, me enamoré de su manera de narrar sus ganas de narrar. Cómo cada libro que uno lee excluye otra posibilidad que es su completo opuesto... me hace pensar en lo que una vez escuché decir a un profesor: nuestra vida se puede medir en libros, es decir ¿cuántos libros podés llegar a leer en setenta años? ¿Uno por semana? Entonces, ¿3500 libros? ¿Y cuántos entonces tendremos que dejar de leer por falta de tiempo? Mejor hacer buenas elecciones.

miércoles, julio 04, 2007

Sobre la muerte

Hoy murió una persona a quien yo conocí muy poco, pero que era muy importante para alguien que me es muy querido y cercano. Personalmente, creo que tuvo la mejor de las muertes: tenía ochenta años recién cumplidos, estuvo un par de meses internada y volvió a su casa, pocos días antes de morir durante el sueño. No sintió dolor, ni siquiera se dio cuenta de lo que le pasaba. Aunque para su familia sea muy triste y muy duro, creo que para ella fue lo mejor. Ahora ya no sufre.
A partir de esto, me puse a pensar en el tema de la muerte, y se me vinieron a la cabeza las típicas preguntas que todos nos hacemos de vez en cuando. Las respuestas algunos las sacamos de la fe, otros de la ciencia, otros dejan ese espacio en blanco para que se complete eventualmente, cuando les toque.
Alguna vez creí con tanta firmeza en el Cielo, en la vida eterna... hoy no sé bien en qué creo. Pero de alguna manera, esto hace que me aferre a la vida con más ganas: es lo único que tengo, que por ahora puedo palpar y percibir. Tal vez, mi necesidad de control me haya llevado de más joven a temerle muchísimo a una muerte inesperada, creía que pensándolo podía "neutralizarlo" con el pensamiento, así que vivía imaginándome catástrofes, accidentes, enfermedades. Algo de esto aún me queda con mi tendencia a la hipocondría.
Es preferible dejarlo ir. Las muertes ajenas sean tal vez la mejor manera para reconciliarnos con nuestra vida diaria, con los problemas que ésta traiga. Hoy disfruté de mi entrenamiento de Tae Kwon Do más que las últimas clases. Mi comida me pareció más rica que nunca. Los compromisos laborales de mañana no me pesan tanto.
Ojalá pudiera hacerlo todos los días, vivir el día disfrutándolo con sus cosas buenas, sin intentar aferrarme a un futuro que por definición es incierto...

viernes, junio 15, 2007

Cuando lo urgente le quita tiempo a lo importante...

IMPORTANTE: Disfrutar de una carrera que uno ha elegido.
URGENTE: Entregar el parcial domiciliario en 48 hs.

IMPORTANTE: Ser una buena maestra para guiar y educar a la generación futura.
URGENTE: Pintar las fucking notitas del Día del Padre.

IMPORTANTE: Disfrutar del tiempo libre en la propia casa.
URGENTE: Limpiar la mesada de la cocina, cambiar la arena de la caja de Fiona, regar el piso del baño y echar lavandina al inodoro.

IMPORTANTE: Leer el cuento que me envió un amigo para poder hacerle una crítica constructiva.
URGENTE: Contestarle el mail a mi compañero de Didáctica para combinar para hacer el trabajo práctico este fin de semana.

IMPORTANTE: Disfrutar del tiempo que paso con mi novio.
URGENTE: Depilarme.

IMPORTANTE: Visitar a mi mamá, mi hermana y al resto de mi familia.
URGENTE: Visitar el supermercado, el banco, la farmacia y la óptica porque me quedé sin líquido para las lentes.

IMPORTANTE: Desarrollar mi escritura creativa a través de mi blog.
URGENTE: Actualizarlo hoy, para que alguien lo siga leyendo!!!


Besos y buen fin de semana largo. :)

martes, noviembre 28, 2006

Ideas para salvar ballenas


Greenpeace está pidiendo ideas para salvar a las 945 ballenas que todos los años mueren en esta época a manos de los cazadores japoneses, en nuestro mar. Cualquier idea, por loca, disparatada o bizarra que sea, puede llegar a servirles! (No nos olvidemos de que hablamos de verdaderos fanáticos del ambientalismo, que en varios casos entregaron su vida a sus ideales). Ésta fue mi idea:

Ballenas inflables
Se me ocurre que con una especie de ballenas inflables (de un material biodegradable, por supuesto) podrìa confundirse y molestar bastante...
No conozco de qué material podrían hacerse, pero algún tipo de globos gigantes con forma de ballena, llenar el mar alrededor de los barcos, para molestarlos y desviar la vista de las verdaderas ballenas. Claro, los inflables o globos o flotadores o lo que sea, no tendrían que ser peligrosos para las propias ballenas. Por eso digo que hay que pensar bien qué material usar.
Para ver más ideas, o dejar la propia, acá.

sábado, octubre 28, 2006

La foto de la semana

Por toda la web anda circulando esta hermosa imagen y La Era de la Blogludez no quiso ser menos. Se trata de dos mellicitos ingleses, hijos de padre inglés y madre nigeriana, que nacieron naturalmente uno de cada color. Dicen que un caso como éste se da uno en un millón.

jueves, junio 01, 2006

La triste historia de Quique

Me puso muy triste ver, hace unas semanas, la foto de este perro con el texto que transcribo abajo:
"El 16 de Abril de 2006, en El Talar de Pacheco, Quique fue quemado vivo por entrar al terreno de un vecino cuya perra estaba en celo. En lugar de tomar una medida racional y humanitaria, este vecino prefirió rociarlo y prenderle fuego ocasionándole quemaduras en un 70% de su cuerpo.
Con la ayuda de proteccionistas, personal veterinario y particulares, Quique fue internado en terapia intensiva de una clínica veterinaria. Junto con el tratamiento por quemaduras, se le realizaron tres transfusiones de sangre y hasta debieron extirparle el pene debido a las graves lesiones ocasionadas. Quique luchó por su vida y mostró agradecimiento a quienes lo ayudaban y mimaban a diario, pero el horror fue más fuerte: Quique falleció el 5 de Mayo. Su causa fue presentada en la fiscalía Nº3 de Pacheco de la provincia de Buenos Aires, cuyo fiscal a cargo es Jorge Strauss. Esta causa corre el riesgo de quedar archivada aún existiendo la Ley de Maltrato Animal Nº 14346.
QUIQUE NO MURIÓ, FUE ASESINADO. QUIEN MALTRATA A UN ANIMAL, ES UN ASESINO EN POTENCIA. PROTEJA A LOS ANIMALES, PROTEGERÁ TAMBIÉN A SUS HIJOS Y A SU FAMILIA: DENUNCIE EL MALTRATO ANIMAL."
Hay un grupo de gente juntando firmas para tratar de que se haga justicia. Yo sé que el mundo es injusto también con los seres humanos, y que todos los días miles de bebés y chicos mueren de maneras tanto o más horribles que las de este perro. Pero me parece que ser respetuosos por los animales es ser también respetuosos con la vida.
Nadie tiene derecho a ser cruel con un perro, un perro que podría haber sido una mascota querida, un compañero para alguien que esté solo, o simplemente un animal que vivía su vida sin importunarnos. También él tenía derecho a vivir.