miércoles, abril 18, 2007

Sin palabras



Hace casi dos semanas que no escribo.

Hoy se cumplen dos semanas de la represión en Neuquén, lo que llevó a que pocas horas después el docente Carlos Fuentealba perdiera la vida. Y si no escribí nada, es porque consideré que debía escribir sobre este hecho, antes que sobre nada más, y no pude encontrar las palabras para expresar una indignación, un dolor y una furia que creo que son comunes a una buena parte de los argentinos.

Ya es mucho lo que se ha hablado, debatido y discutido sobre el asesinato de este docente, y las repercusiones políticas que trajo (no las suficientes, creo). No me considero capacitada para aportar nada nuevo. Sobre todo, estoy bastante enojada conmigo misma al respecto. Pero de todas maneras, siento que no puedo dejar pasar esta muerte como si no hubiese sucedido -tal como se hizo en el lugar donde trabajo-.

Tarde tal vez, pobre, ya lo sé, va éste, mi tímido y triste recordatorio.

4 comentarios:

Sebastián dijo...

Por otro lado, el otro día, una amiga me andó un mail-cadena que decía:
"SR.GOBERNADOR SOBISH :

NO SE MATAN MAESTROS !!!"

La verdad? me cayó para el orto. Y lo que le respondí a mi amiga fue que no se matan maestros... ni estudiantes, ni barrenderos, ni taxistas, ni empelados públicos, ni doctores, ni abogados, ni periodistas, ni....
Creo que la educación es muy importante pero esa distinción en cuanto a lo que no se mata me parece peligrosa.

Lo que pasó en Neuquen fue terrible. Vivimos rodeados de hechos horrorosos que nunca son castigados o tomados como lo que son. Espero que no perdamos la capacidad de conmovernos y ver lo que nunca debe ser aceptado o justificado.

Besos.

Luis dijo...

Hola Mariana!,

eh!, ¿pero qué pasó? ¿Podrías especificar algo más para los del otro lado del charco que no tenemos noticia de lo que ocurrió?

Un saludo.

Mariana dijo...

Luisito, te pongo un poco al tanto:
Carlos Fuentealba, de cuarenta años, era un docente neuquino, profesor de química. Había sido elegido por sus alumnos como el "rey del colegio". Estaba casado y tenía dos hijas. Además, militaba por sus derechos.
La provincia de Neuquén tiene uno de los salarios más bajos para los docentes. Carlos y muchos otros maestros estaban cortando las rutas, protestando en reclamos salariales. La policía los reprimió, completamente fuera de lugar, aunque nadie hubiera muerto, puesto que sólo reclamaban por un sueldo digno.
El sargento Darío Poblete, cuando ya los docentes estaban retirándose, le disparó a la cabeza un gas lacrimógeno, destrozándole el cerebro y asesinándolo a sangre fría. Este hijo de puta además ya tenía antecedentes por apremios y vejàmenes.
De todas maneras no podemos negar en este hecho la responsabilidad de Sobisch, gobernador de Neuquén, de quien desde entonces se está reclamando que renuncie. Este hehco ha movilizado a la sociedad argentina, al punto que ha habido un paro nacional, pero el tipo no quiere aceptar las consecuencias. Por ahora, no ha renunciado, pese a que se lo exige la sociedad, sobre todo su propia provincia. No sólo eso, tengo entendido que todavía sigue en pie su candidatura para presidente (!).
Es por eso que digo que las consecuencias políticas aún no fueron las suficientes.

Sebas, acuerdo con vos. La muerte de este docente no es más que una dentro de la larga y triste lista de los caídos reclamando sus derechos.

Luis dijo...

Vaya, ya veo que no solo es en España en donde los políticos no dimiten ni aunque se lo pidan a gritos. ¿Y las consecuencias penales para el policía? Digo yo que al menos habrá recaído alguna condena judicial, no?