lunes, julio 09, 2007

Blanco día de la Independencia

Siempre conté como anécdota que, a pesar de haber nacido en San Carlos de Bariloche, a mis 25 años no conocía la nieve. Hasta hoy. Tuve la alegría de encontrarme en Hurlingham, visitando a mis abuelos, cuando me sorprendí viendo revolotear los copitos, primero muy pequeños ("aguanieve", dijo mi tío, "van a ver que si la temperatura sigue bajando, en un ratito va a nevar de verdad"), y después éstos fueron cobrando forma y tamaño. El pasto, las copas de los árboles, las tejas, los limones en el árbol, todo fue tornándose cada vez más blanco.

Yo quedé maravillada y conmovida ante semejante belleza. El primer impulso fue compartirlo: llamé a Javier, a mi mamá, en mi teléfono empezaron a nevar mensajitos de texto de mis amigos, tan fascinados como yo. Mis primitos (de entre 8 y 3 años) estaban felices, pero su asombro no escapaba al asombro cotidiano propio de los chicos, para los cuales la vida en sí misma es nueva. En cambio, mis abuelos, con varias décadas de vivir allí, no salían de su estupor al contemplar la que fue la primera nevada sobre Buenos Aires en 89 años.

Me sentía feliz como una nena. Junto con Vicky, mi primita más chica, me abrigué y salí al jardín. Probé la nieve, que se derritió al contacto con la palma de mi mano. Salí a correr sobre el pasto, cubierto de blanco.Me parecía estar sobre un bizcochuelo al que alguien estuviera espolvoreando con azucar impalpable. ¡Hasta armé un muñequito de nieve, del tamaño de una manzana! Lástima que la perra se lo comió...

Mi abuelo corrió a buscar su camarita digital, y tomó algunas fotos. Siguiendo con el espíritu de compartir la belleza, acá las pongo para que ustedes también puedan disfrutarlas.


Tres vistas del jardín de mis abuelos mientras comenzaba a nevar. Acá el pasto se ve todavía verde... pero comienzan a verse los copitos, cada vez más grandes y hermosos!!!

4 comentarios:

Luis dijo...

¡qué bonito!

Lo acabo de ver en las noticias de aquí, y me acordé de ti....

El Mostro dijo...

En casa estaban como locos. Y eso que ya conocían la nieve-nieve. No se, mucha gente fue feliz por un rato.
Saludos mostros.

benjamin1974© dijo...

que linda sensacion no?
me alegro por vos... asi que sos de "el" Dante....
Besos

Sebastián dijo...

Yo no me olvido más.
Ese día estuve acá adentro y desde la ventana que da al sudoeste, los copitos venían derecho desde el cielo hasta el vidrio, fue genial.
Al otro día, ya con Sol a pleno, había todavía copos gigantes de nieve arriba de los techos de algunos autos, se ve que al juntarla la nieve tiene la propiedad de que se mantiene (ayudada porque la temperatura apenas subia de 5 grados).
Ahora cada vez que veo caer algo desde arriba, sea en vivo o en la tele, sean papeles, gargajos (jaja), etc etc, me parece que es un copo de nieve! jajaja, quedé obsesionado!

Besos!