jueves, agosto 30, 2007

Algunas cosas más sobre mi compañera de depto

La tengo echada sobre mi rodilla derecha ahora mismo mientras escribo. Con una de sus patas intenta frenar el movimiento de mis dedos sobre el teclado, retiene mi mano y la muerde suavecito. Es raro que se suba a upa espontáneamente. Hoy no estuve en casa en todo el día y se nota que me extrañó.

Con algo más de un año viviendo juntas, puedo contar muchas cosas sobre Fiona. Estoy convirtiéndome de a poco en una de esas personas latosas (por lo general mujeres, por lo general solteras, por lo general viejas) que se la pasan hablando de sus gatos. Los chiquitos del jardín siempre me preguntan cuándo la voy a llevar a la sala. Mis amigos, mi familia, la familia de mi novio, siempre me preguntan por ella. Todos los que vienen a mi casa (salvo aquellos que manifiestan un decidido rechazo hacia los gatos) quedan fascinados con su abundante pelaje de tigrecito y su melena. Y es que no debería ser yo quien lo dijera, pero mi gata es hermosa!!!

A veces digo que es bipolar: por momentos, está toda tiernita, nos recibe tirándose panza arriba en la cama para que la mimemos, se queda minutos en trance bajo nuestras caricias ("nuestras" son las mías y sobre todo, las de Javi, con quien tiene una relación de hermandad). De golpe, le agarra el raye y nos muerde. A Javi lo corre por la casa y le pega cada tarascón en la pantorrilla que pareciera que estuviera celosa. Pero en realidad está jugando. A la noche, se tira en la cama y mira películas entre los dos.

Nunca me siento sola en casa, ella viene a recibirme a la puerta, me maúlla, está pendiente de mis movimientos. Sobre todo a la hora de comer. Por mejor alimentada que esté, se acerca a la mesa a mendigar cualqueir cosa que podamos darle. Lo más gracioso es cuando estoy comiendo mandarina: se acerca, la huele e inmediatamente arruga el hocico y pone cara de asco.

Fiona es una hermosa compañía. Quien diga que los gatos son ariscos y antipáticos, no la conoce. En mi opinión, bien dicha estaba esa frase de "un gatito convierte el regreso a una casa en la vuelta al hogar".

1 comentario:

Luis dijo...

Ché, maguita. Sí que es cierto. Pero yo creo que cada mascota adopta también las costumbres de sus "amos" (y pongo lo de amo entre comillas, porque en el fondo seguro que ella es la señora de la casa, y tú su mascota).

¿Te acuerdas ese capítulo de Seinfield en el que hace el chiste de que si unos extraterrestres vinieran y vieran a un hombre paseando a un perro y recogiendo sus excrementos pensarían que somos sus esclavos?

PD: para que veas que no me olvido de ti.

Besos.