martes, noviembre 06, 2007

Mi filosofía de las espinacas

Cuando era chica, siempre que mi mamá nos servía algo que nos gustara junto con algo que no -por ejemplo, milanesas con espinaca-, recuerdo que yo cada vez apuraba las espinacas, para después disfrutar tranquila de las milanesas. No me permitía ni probar un poquitito de mi comida favorita hasta tanto no terminara la que menos me gustaba. Mi hermana hacía lo contrario: se comía primero lo más rico, para después estar largo rato jugando con la comida que no le gustaba, ahí todavía en su plato.
Desde aquel entonces han pasado muchos años, pero yo a lo largo de mi vida reflexioné sobre esta cuestión, y me parece advertir que las personas, en general, nos dividimos en aquellas que comemos primero las espinacas, y aquellas que las dejamos para después.

Las espinacas pueden ser informes para nuestro trabajo, estudiar para un examen, ir a visitar a un familiar por compromiso, sacar un turno con el médico, o cualquier cosa que uno viva como una obligación. Las milanesas son aquellas que más nos gustan, en mi caso puede ser verme con mis amigos o mi novio, tirarme a leer panza arriba, ir a comprar un par de sandalias o salir a dar una vuelta por la plaza. Todas aquellas cosas importantes que, hasta que no resuelva las urgentes, no tienen cabida. Hay gente que en cambio posterga, posterga, posterga... se distrae haciendo cosas que le gustan pero que podrían esperar, cuando el examen, la fecha de entrega, la reunión o el día de pago le vienen pisando los talones.

Tal vez lo ideal sea poder combinar las dos cosas: un bocado de espinaca, uno de milanesas, otro de espinaca, otro de milanesas... para así no ser ni demasiado autoexigentes ni por el contrario, autoindulgentes. Es cuestión de alcanzar el equilibrio. Creo que de a poco debería aprender a hacerlo. Después de todo, si uno se atraganta con las espinacas, tampoco va a llegar a disfrutar nunca de las milanesas...

10 comentarios:

Martín dijo...

¡Vaya! Toda una lección de vida subyace en esta anécdota de las espinacas y las milanesas; anécdota que bien podría ser una metáfora de muchas cosas

Yo soy de los que primero querría comer las espinacas y después la milanesa. Aunque a veces como un poco de la milanesa para tener fuerzas para seguir con las espinacas, porque de lo contrario éstas se me harían intolerables =) Como bien dices: todo esta en el equilibrio...

Saludos

Marta Salazar dijo...

yo comía primero lo que no me gustaba...

sigo haciendo lo mismo (no con la comida), sino con lo que me gusta menos o me cuesta más hacer: lo hago primero, como dice el dicho:

"primero el deber y después el placer",

el problema es cuando "la espinaca" es tanta, que no te deja saborear la milanesa, porque te quitan el plato y te dicen time out!

Saludos!

El Conde de Dinamarca dijo...

Exactamente al final dijiste mi punto de vista al respecto, no es cuestión de quedar atragantado de espinaca y después comer milanesa solo de gula, sin siquiera poder terminarla ni disfrutarla como corresponde (a menos que el hambre sea extrema, o la porción de espinacas no sea demasiado grande).

Suponés bien, me llevás 6 años, y te agradezco que me dés tal consejo, pero la finalización del secundario fue más bien un detonante que me llevó a otras situaciones, otras vivencias. Egresarme no me tiene triste, sino algo nostálgico por momentos vividos, pero alegre al fin, imagino que así le pasó a muchos.

Quería comentar eso nomás. Muchas gracias por la firma.

Suerte!!!

Marxe dijo...

yo tengo épocas de comer primero las espinaca y otros de darle primero a las milangas. Porque también a veces por preocuparnos tanto por las espinacas dejamos que las milanesas se enfríen.

Lo cual me lleva a pensar si Popeye era un masoquista...

Mariana dijo...

Me divierte leerlos, me imaginé mientras escribía el post que cada lector iba a tender a situarse en alguna de las situaciones propuestas.

Ojo que yo ahora, hablando estrictamente de comida, ya no soy así: principalmente porque me gusta TODO -menos el vinagre-, así que trato de mezclar los distintos sabores.

Y Popeye más que un masoca era un sádico total, sino fijate que se supone que a su novia la quería mucho pero siempr está tironeándola, agarrándola de las patas, revoleándola en el aire, etc. Para mí que más que Olivia le gustaba Brutus, y era su manera de llamarle la atención, "mirá qué fortachón que soy, papi...".

Kupuka dijo...

Mmm... no puedo evitar pensar en el parecido que tenes con olivia, la nueva onda de mujeres "palo de escoba" que le dicen...

No me digas que Javi y Momotaro son popeye y Brutus!!!!

Mariana dijo...

Kupuka,
Encuentro tan perturbadora esa última comparación tuya que no tengo palabras :/

benjamin1974© dijo...

EXCELENTE! Me gusto mucho, y es verdad lo que decimos. En mi caso, tenia que terminar primero la comida para comer el postre. Pero mi papa nos hacia masticar todo diez veces... Jejejeje... O sea, no nos dejaba comer rapido.

Cuando habia que no me gustaba mi mama trataba de "camuflarlo". Una vez que lo comia y decia que la comida estaba rica, mi vieja me decia lo que realmente era. Asi me gustaron los tomates, la berenjena y otras cosas.

Aunque hasta el dia de hoy las pasas de uvas las detesto.

Hoy en dia yo intento tener un balance de las cosas. Cuando tengo que enfrentar algo dificil, me reto a mi mismo a pasarlo y vivir el momento, aunque tiendo a acelerar todo para que se termine rapido...

Me encanto este post. Espero que vengan mas asi, para hacernos pensar.

Un beso.

Sebastián dijo...

hola!!!
Yo tiendo a tener tu costumbre, la postergar lo copado para poder disfrutarlo tranquilo. Un ejemplo pelotudo:
los mails.
Leo (o mejor dicho, paso por arriba) todos los mails que ya sé que no me interesan para leer al final los de las personas que me importan o temas que les voy a dedicar tiempo.
El peligro con la comida es que después no te quede hambre. Y con lo demás, que al haberlo postergado luego no tengas tiempo de hacerlo. Como decís vos, hay que equilibrar.
Besos.

PD: hoy descubri esta nueva funcion de que te avisen de los comments de otros blogs, así si!! es mucho más facil estar al día con los blogs amigos!!

El Mostro dijo...

Yo soy de la clase que no come las espinacas ni aún bajo coerción psicofísica. Y sigo sin comerlas.
Besos.