domingo, agosto 31, 2008

Un gigante me espera: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

Para enseñar el Quijote, tengo que primero aprender algo acerca del Quijote. El -para mi gusto, demasiado- libre sistema de correlatividades de la facultad me ha permitido estar a una materia de recibirme sin haber cursado Literatura Española del Siglo de Oro. Claro que, por mi natural hábito de lectura, en algún momento leí completa ésta, la primera novela moderna, la obra maestra de la literatura española. Pero bueno, fue hace mucho, y siento que no hay demasiado que esté en condiciones de decir sobre este libro.
Así que, habiéndome sido asignadas como tema de mis prácticas, me sumergí en las páginas cervantinas y recogí todo lo que pude de ellas. Nadé en un mar de bibliografía y salí empapada de teorías. Recorrí la web y luche contra la Wikipedia como si de un molino de viento se tratara.
Después de haber pasado noches en vela leyendo tantos libros sobre crítica literaria, de repente yo también me creí una crítica calificada, y salí a la academia para deshacer agravios, enderezar tuertos, enmendar sinrazones, mejorar abusos y satisfacer deudas. Por suerte, mi profe de didáctica funcionó como mi cura y mi barbero, me quemó los libros y me dijo que le deje de dar vueltas por todos lados al Quijote, y que entre al texto. Así que, por una vez, me dediqué a leerlo y disfrutarlo.
Después de tantos días, me siento capacitada para decir algo, no mucho, sobre este libro genial. Ahora, espero que los chicos me escuchen. Espero que ellos también sientan una pizca del asombro y del entusiasmo que me generó a mí el Quijote.

11 comentarios:

Carlos Abrego dijo...

¡Hola! Marianita.

Mira la casualidad, estudié literatura en Moscú. Mi profesor de crítica literaria, me dijo lo mismo. Métase en el texto, disfrútelo. Luego haga el análisis y si le queda tiempo... lea lo que otros han dicho. Pero entre en el texto

El profesor Baranov es uno de mis mejores recuerdos de Moscú.

Pero debo agregarte que me has picado y me gustaría mucho meterme de escondidas en tus clases y aprender mucho de lo tuyo.

Carlos

El Conde de Dinamarca dijo...

La grandeza de El Quijote es enorme, innegablemente. Pero no la leí, y realmente no la tengo en los planes.

En este momento estoy con "Crimen y castigo" de Dostoievski, me espera algo de Cortázar, un yanqui que me recomendó un amigo... eso sin contar los textos filosóficos debido a mi carrera, jejejeje.

"Ladran Sancho, señal que cabalgamos". Listo, megaresumen de El Quijote, jejejejeje.

Suerte!!!

El Mostro dijo...

Sos una personita que no deja de sorprenderme, que hace pensar que ¡Bueno! hay gente que hace cosas y las hace bien. Entrale al Quijote, hace alguna teatralización.
Saludetes.

Mariana dijo...

Carlos,
Qué lindo recuerdo!!! ¿Sería formalista, tu profe?

Conde,
¿Sabías que esa frase es aócrifa? En ningún momento aparece en el texto de Cervantes. Es como pasó en la película Casablanca, con "Tócala de nuevo, Sam".

Mostro,
Teatralización??? Estaría bueno. Por ahora planteé un trabajo con pinturas, ver la película y otra actividad con textos de Borges, y poesías que hablan sobre el Quijote.

Carlos Abrego dijo...

Te respondo, Marianita, mi profesor Baranov era una mezcla entre Tinianov y Bajtin. Pero lo mejor que tenía era su jovialidad y sus ganas de trasmitir.

Ya estaba jubilado cuando se fundó la Universidad Lumumba. El se presentó ya casi a los ochenta años como voluntario para dar clases.

Conocía al dedillo a Chejov y a Gogol, hablaba no sé cuantas lenguas y "se enamoró" de una tica (costarricense) con la que coqueteaba mucho. Por supuesto todo aquello era muy platónico, como se dice.

Sí, se trata de uno de mis mejores recuerdos.

Ascanio dijo...

Ayyy El Quijote... La primera vez que lo leí fue en secundaria, 16 años. A esa edad uno no entiende por qué debe leerlo. Y la verdad, no le encontré nada especial.

Pero una segunda lectura hace la diferencia, y una tercera más. Este libro es uno de esos que debe escudriñarse, si es que queremos encontrar ciertas perlas escondidas.

Para muchos, es casi un manual de cómo escribir bien una novela. Y para otros, en él se resume el alma ibérica. Ese es El Quijote; soñador, egocéntrico, anarquista e intolerante.

A ver si nos escribes algo, despues, Mariana. Me gustaría leer algo fascinante sobre El Quijote, pero que venga de tu mano y de tu cabeza.

Un abrazo,

Alfredo.

luis dijo...

Dales duro maguita, si hace falta con el libro en sus cabezas! ¡¡no tengas compasión de los adolescentes!!

No, en serio, seguro que con una maestra como tú acabarán (si no amando al Quijote), al menos amando la literatura....

Nazgul dijo...

¡Qué recuerdos me trae el Quijote! mi madre me lo compró de crío en una edición en cómic, pero fíjate qué hermosa: los personajes estaban dibujados, pero los paisajes, casas, campos, etc... eran fotos! sí, fotos de sitios reales de La Mancha. Aún tengo esa edición por ahí, seis tomos que devoré con placer. Luego, más mayor, me leí el libro de verdad, con menos placer, he de decirlo, pero no con menos aprovechamiento. El Quijote es una obra interminable, lo sabía Borges. Contiene honor y humor, risas y lágrimas, amistad, amor y muerte, bromas y descalabros, promesas, caballos esmirriados y escuderos con el refranero en ristre. Contiene los interminables campos amarillos de La Mancha y una sed de justicia que no cabe en ellos, residiendo en el corazón de un caballero que vive en un mundo que no es el suyo y que, por eso,ha de morir.

El Mostro dijo...

¿Y vieja? ¿como le está yendo?

Mariana dijo...

Nada, no tengo mucho para contar. De las cuatro horas que debería haber dado al día de hoy, sólo pude dar una, porque a las otras tres faltó la profe y no me dejan dar las clases sola... :(

El Mostro dijo...

Paciencia.