jueves, marzo 01, 2007

Infancia full time


Hoy retomé mi trabajo (que, para los que aún no lo saben, es de maestra de inglés en preescolar). Mejor dicho, hace varios días que volví a la escuela, pero hoy conocí a los chicos a los que voy a acompañar durante todo el año. ¡Qué lindo fue verlos llegar tan ilusionados y felices! Se ve que les deben haber tocado buenas maestras antes, porque estaban impacientes por volver al jardín.

Es una hermosa edad la que están viviendo. Sin embargo, me da pena ver que chicos tan chiquitos tengan horarios y agendas de adultos. No debería quejarme -después de todo, el doble turno es lo que me da de comer- pero me pone triste verlos enseguida cansados, agotados por un ritmo de vida que no me parece del todo saludable para su edad. Cuando yo iba al jardín, sólo un par de décadas atrás, los chicos teníamos mucho tiempo libre, tiempo para jugar y tiempo para estar en casa, y tiempo para aburrirse, que también es necesario. Los chicos de hoy no saben estar sin hacer nada. Y por más que es algo innato en ellos, les cuesta cada vez más usar la imaginación, atrofiada como la tienen por tantas horas de tele.

Claro que no quiero generalizar. Creo que debe haber padres que los ayudan y los acompañan, y les limitan las horas de tele y los impulsan a jugar por su cuenta. Y si bien hoy en día la mayoría de los jardines privados funciona así, full time, es para adaptarse a los requerimientos de un sistema perverso, donde si el chico de cinco años no sabe inglés y computación no puede ingresar a una buena escuela privada (todo pareciera ser privado para la gente de alto poder adquisitivo), y entonces limitan sus posibilidades para la vida en lo sucesivo. Supongo que todos estos papás sólo buscan lo que creen que es mejor para sus hijos.

Yo, por mi parte, espero no ponerles a estos inocentes las presiones que se me ponen a mí como maestra, y ayudarlos a que disfruten éste, su último año de jardín de infantes. Les quedan años de notas por delante.

1 comentario:

Sebastián dijo...

jaja, ya te veo en vez de dando la clase de inglés jugando al huevo podrido, cantando. ¡Todo sea por el bien de los chicos!
No, fuera de joda, comparto lo que decís y lo vivo en mi día a día. Yo valoro lo tranquilo, el esparcimiento, en vez de toda esa vorágine que va y va y va pero no va a ningún lado. Y si desde chiquitos están metidos en esa, no me gusta para nada el futuro que veo.
Besos.