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sábado, julio 26, 2008

Cine: Batman - The dark knight

Ayer fui a ver esta película luego de escuchar varias recomendaciones muy convincentes. Debo decir que no me desilusionó en lo absoluto. Sin embargo, las cosas que más me gustaron de ella son aquellas que rompen con las reglas del género que esperaba ver.

Advierto a quienes no la hayan visto que adelanto detalles fundamentales del guión, así que acá es donde les conviene dejar de leer.

Y es que The dark knight (primera película de la saga de Batman que no lleva su nombre en el título) dista de ser una película de acción más, de ésas con malos bien malos y buenos bien buenos. Acá los roles parecen intercambiarse por momentos. Si bien el Joker de Heath Ledger (lamentablemente, último papel de este joven actor que prometía tanto) es el "villano", a los espectadores se les hace hasta simpático por momentos. Y no es malo, no. Es... caótico. Amoral. Representa la corrupción anónima de la sociedad en miniatura que es Ciudad Gótica. Me encantó que no se lo "explique": cuando en una escena al principio de la peli cuenta una triste anécdota de la infancia y el padre alcohólico para explicar sus cicatrices pensé "ufa, ya lo tenían que psicoanalizar...", pero no: más tarde, cuenta una historia completamente diferente. De hecho, nos está mintiendo todo el tiempo. No tiene nombre, no tiene origen, no tiene antecedentes ni propósitos específicos. Como dice Alfred, "hay tipos que sólo quieren ver el mundo arder". Buen detalle hacia el final, el que la cámara gire y nos lo muestre al revés. No hay arriba ni abajo en él, todo se puede dar vuelta.
Lo contrario ocurre tal vez con Harvey Dent -"Dos caras". Me encantaron los efectos especiales, esta vez al servicio de la historia, pero el personaje no me terminó de convencer. Si bien le encuentran la vuelta al tema del azar como parte del caos, no deja de ser un pobre tipo vengándose de la muerte de la mujer amada. ¿Hay verdadera corrupción en su personaje, o es simplemente un enamorado vengativo más?

La película, a diferencia de las anteriores de la saga, sobre todo las de Tim Burton, tiene su fuerte más en los diálogos que en las escenas de acción (que las hay, y muy bien hechas, pero no son lo más importante). Reflexiones sobre el bien y el mal, sobre las reglas a seguir en un mundo sin reglas, sobre los límites de cada uno y la necesidad de romperlos, dejan al espectador preguntándose muchas cosas aún cuando las dos horas y media de la función han transcurrido.

Tal vez lo que me pareció más criticable, la decisión más "hollywood" de los guionistas haya sido la de los pasajeros de ambos ferris. Creo que en la vida real sí que hubiéramos tenido "fuegos artificiales". Me pareció un tanto poco creible, y en mi opinión le resta un punto a la película en su conjunto. Hubiera imaginado una resolución diferente: el preso tira el detonador por la ventana al tiempo que el civil da vuelta a la llave, la ilustración perfecta del ying y yang que hay en cada uno.

El final, sin embargo, me pareció acertado: lo que los hombres necesitamos no son héroes de carne y hueso, sino símbolos. ¿Qué otra cosa son los mártires, los héroes patrios, los personajes cuyas hazañas nos narran los cantares de gesta? Un héroe vive hasta convertirse en villano, o muere antes. Nuevo intercambio de roles de Batman y Harvey y final abierto. Al espectador atento no le pasará desapercibido el guiño para una posible tercera parte: cuando Batman pregunta si el traje nuevo soportará el ataque de los perros, Lucius Fox le contesta sonriendo "A los gatos podría soportar...".

En definitiva, The dark knight me gustó porque va más allá de su género: es una película de héroes donde éstos están proscriptos, donde los diálogos roban protagonismo a las persecusiones, a las peleas y a las explosiones, con vueltas de tuerca a lo largo de la trama, con giros totalmente inesperados (¿en qué película de Batman -o de cualquier superhéroe- éste no llega a salvar a la chica?). Finalmente, te deja pensando. No muchas de las películas más taquilleras de la historia pueden darse ese lujo.

sábado, marzo 22, 2008

Mulholland Drive: una interpretación

Anoche vi por segunda vez esta peli de David Lynch. La había visto seis años atrás, cuando se estrenó en cine, y me acuerdo que entonces salí de la sala con tremendo dolor de cabeza y una ensalada de imágenes inconexas. Pasa que, para aquellos que no la hayan visto, Mulholland Drive es una película con muchas interpretaciones distintas, y que puede resultar muy desconcertante para el espectador desprevenido. Cuando la vi por segunda vez, me pareció entenderla, o por lo menos, pude construir una versión. Navegando por la web me di cuenta de que hay muchos sitios que se dedican a debatir teorías sobre el significado de esta cinta, muchas de estas teorías son por lejos más complejas que la mía (involucran, entre otros elementos, el abuso sexual). Mi interpretación creo que es propia de una segunda mirada, y tal vez sea distinta y más rica la idea que se me ocurra cuando vea la peli por tercera vez. Y ni siquiera entonces será necesariamente la que el director tenía pensada al rodar. Pero bueno, aquí va:

Hay pocas cosas firmes a las que el espectador de Mulholland Drive pueda aferrarse: lo primero es que se trata de una crítica al ambiente de Hollywood, a la mafia de directores y productores, a la pelea por un lugar en las marquesinas. La calle del título, entonces, funciona como metáfora del peligroso camino al estrellato. Lo segundo es que se trata de una historia de amor entre las dos bellas mujeres interpretadas por Naomi Watts y Laura Harring.

La confusión principal proviene de que parte de -o toda- la película es un sueño de alguno de estos personajes. Hay debate al respecto de qué sucede primero y qué pasa después. La cinta empieza con el encuentro entre "Rita" -una mujer amnésica que se da a sí misma ese nombre al ver el poster de Rita Hayworth- y Betty, una inocente chica que llega a Los Angeles para cumplir su sueño de ser actriz. Ambas mujeres se involucran sentimentalmente mientras intentan descifrar el rompecabezas de la identidad de una de ellas. Intercalada con esta historia, se ven los pormenores de Adam, un joven director de cine al cual la mafia de Hollywood quiere imponerle una chica para su papel.
En determinado momento, poco después de haber consumado su relación, las chicas se dirigen a un club nocturno, Silencio, donde los músicos no están tocando los instrumentos sino que todo es un gran playback, que llega a engañar también a los espectadores. El Club Silencio, en mi opinión, es la clave de la película: el presentador lo anuncia claramente, no hay banda, no hay orquesta, todo lo que van a ver es falso. Con esto ha dado la pista para comprender que esta historia es un sueño.
La verdadera historia es mucho más horrible: una despechada Diane -Betty al principio, pero afeada, triste, actriz frustrada- ha contratado un asesino a sueldo para matar a su ¿amante? ¿ex novia? ¿amor no correspondido? Camille -Rita en el comienzo-, quien es una actriz famosa que está por casarse con Adam. Luego, al enterarse de que se ha cumplido su propósito, Diane se ve atormentada por los remordimientos y se suicida. Entre el instante en que la bala entra en su cabeza y ésta cae inerte sobre la almohada, alcanza a imaginar una historia de amor correspondido, donde ellas están juntas, donde ella misma es inocente y una actriz de gran talento.
David Lynch se encarga de ir dejando pistas a lo largo de su cinta: un primer plano de una almohada acercándose, como si fuera lo último que Diane viera; una llave que figura en el plano del sueño tanto como en el de la realidad; rostros que se repiten entre el sueño y la vigilia, pero con personajes cambiados; un cadáver descompuesto en una cama -la propia Diane imaginando lo que sucederá después de su muerte-. A la vez, hay elementos que no cierran y se prestan a que el espectador delire: ¿quién es y qué está haciendo el viejo que vive detrás del Winkie's? ¿Por qué David Lynch hizo en su "lista de 10 claves" (incluída en el DVD) hincapié en la Tía Ruth? ¿Qué representa el cubo azul? ¿Por qué la adivina que toca el departamento de Tía Ruth no aparece en la supuesta "vigilia"? Y la más importante de todas: ¿Hubo alguna vez amor entre Diane/Betty y Camille/Rita, o es todo una fantasía de la primera?

Una película recomendable desde todo punto de vista, para verla al menos dos veces. Me gustaría que si alguno tiene una teoría distinta a la que yo expuse, la comentara.

sábado, marzo 17, 2007

Aprendí la lección: la piratería es mala, mala, mala

Desde que mi viejo (mi principal proveedor de nuevas tecnologías) me regaló la compu con reproductor de DVD incorporado incursioné sin vergüenza en el mercado de la piratería. Primero, gracias a las películas grabadas que Javi me pasa. Pero el otro día, los dos decidimos aprovechar la oportunidad de comprar estrenos (¡Que ni siquiera han llegado al cine!). Era un negoción: $10 las tres películas, cuando el alquiler más barato por mi barrio sale $5 y la entrada de cine, por lo menos el doble.

Elegimos “Rocky Balboa” (AKA “Rocky VI”), una argentina que todavía está en cartel y la nueva de Jim Carrey que ni siquiera se estrenó. No compramos más porque pensamos que sería bueno probarlas antes, que anduvieran en mi máquina. Bueno, en la semana puse los primeros segundos de cada una, suficiente como para convencerme de que se veían de manera decente. Valían los $10 invertidos en ellas, o al menos eso pensé.
El domingo siguiente fuimos a ese antro de la ilegalidad que es la feria del Parque Rivadavia, pero ni siquiera llegamos a comprar ahí, sino que, por ahorrar, nos compramos las películas en unos puestitos callejeros. Sí, somos dos ratas de alcantarilla. Compramos, o al menos eso pensamos, la serie completa de “Rocky” (aclaro a todo esto que el fanático del Semental Italiano es Javier y no yo, pero reconozco que las pelis que pude ver hasta ahora no están mal). También compré “Babel” y “El gran truco”, que ya la habíamos visto pero nos gustó mucho a los dos.
Esa noche nos llevamos la primera sorpresa: la cajita que supuestamente, según su ilustración hecha de fotocopia verdosa, contenía las cinco de “Rocky”, traía una melange de películas mediocres que acaban de levantar del cine. Javier a las puteadas. “Bueno”, digo yo, “tal vez las demás que compramos no estén tan mal”.
Ponemos “Babel”: empieza por la mitad de la película. A no preocuparse, que la chica que nos vendió la copia nos advirtió de esto: “Nomás pónganla en el capítulo 2”. Pero… no hay capítulo 2!!!! Al carajo con “Babel”. Ponemos “23”. Por lo menos, nos salvó la velada, porque pudimos verla completa. Pero… ¡de qué manera! Estaba filmada dentro del cine, con las toses del público grabadas, a cada rato se iba de foco, nos perdimos una escena clave…
Probamos después “El gran truco”: también empezada (aunque sólo le faltan los títulos, si bien éstos son importantes porque incluyen la escena clave de los sombreros de copa y no digo más por si alguien no la vio). Ésta no sólo se va de foco, sino que está grabada en un cine oriental, con sus correspondientes subtítulos. El audio es una bosta… en fin.
A todo esto, el iluso de mi amorcito intenta ir al parque a que le cambien la copia de “Rocky”. Le dan otra… que también viene con la misma mezcla de películas y sin ningún Balboa. A esta altura, los dos nos reíamos, como me estoy riendo al escribir esto. “No importa”, le digo, “al menos podemos llegar a ver alguna de las películas que vinieron acá, a dos pesos cincuenta la peli sigue valiendo la pena”.
Y estoy llegando al final. Viernes de lluvia, esta vez sola en casa, decido ponerme a ver “Deja Vu”, una de las que se hizo pasar por Rocky. La imagen no es mala, si bien el audio se corta cada tanto y está adelantado con respecto a las escenas. Empieza bien, me engancho con facilidad con la trama… y a los 20 minutos se corta. Es todo lo que voy a ver de “Deja Vu” esta noche, y tengo la sensación de que esto ya lo viví.

¿Hace falta que lo diga? No vuelvo a pagar por una película pirateada. Mejor tomarse la molestia de bajarlas gratis de Internet.

martes, septiembre 12, 2006

Cine: M. Night Shyamalan

El otro día vi La Aldea y terminé de completar la filmografía de este joven director de ascendencia india. Por contar solamente con cinco películas, realizaré un breve recorrido cronológico por cada una de ellas.
Con Sexto sentido, no hace falta que a ninguno le cuenten el final a esta altura, el tipo la rompió. Todo el mundo hablaba de él y de esta película, que fue nominada al Oscar, tanto como su director y el jovencísimo Haley Joel Osment (ninguno ganó, por cierto). Todos los que vimos esta película quedamos impactados al darnos cuenta de que Bruce Willis estaba muerto (uups, y bueno...), del detalle del color rojo, de la escalofriante escena donde la nenita envenenada por su madre revela la verdad, de las uñas shoking de Toni Collette, etc.
Bueno, cuando salió El protegido (mala traducción para Umbreakable, literalmente, irrompible), todos esperábamos una segunda Sexto sentido, es decir, una película impactante y que diera que hablar. Tal vez ése fue el problema, porque la historia sobre el tipo que sobrevive a toda clase de accidentes no estaba mal... sólo que tal vez era menos sorprendente, no alcanza la vuelta de tuerca final para conseguir nominaciones al Oscar esta vez.
Ya con Señales M. Night se fue a la mierda, perdone el lector sensible mi escatológico vocabulario. ¡Esos extraterrestres, dejate de joder, por favor! Sí... la escena debajo de la puerta, pero nada más. Sí tenemos las espectadoras femeninas una motivación para verla: no, obviamente que no hablo de Mel -no como pechugas de pollo porque me salen tetas- Gibson, sino de Joaquin Phoenix.
La aldea.... ¡No me cerró! Demasiado suspenso, una historia demasiado rebuscada, vueltas de tuerca, de tornillo, de tirabuzón, ¿qué pasaba allí adentro, al final? Sí, me quedó claro que los monstruos eran de mentira (no menos falsos que los aliens de Señales, entre nosotros, por lo menos asustaban). Pero, y la aldea, ¿Qué es? ¿Es un manicomio, una cárcel, una reserva de humanos? Por favor, ¿alguien puede explicármela? En fin, con esta película, la crítica parece haberle perdido el cariño a M. Night.
Y llegamos a la recientemente estrenada La dama del agua, donde repite el protagónico la extraña y bella Bryce Dallas Howard -la cieguita de La Aldea, ahora en el papel de una ninfa (sic)-. Una vez aceptada la premisa de que se trata de un cuento de hadas contemporáneo, de que no, esta vez no hay locos ni alucinaciones ni muertos (bueno, sí, hay muertos pero están en el pasado del pobre Cleveland -conmovedor Paul Giamatti-), decía, una vez que nos relajamos y disfrutamos del cuentito, es una película linda. Con esto quiero decir, una de esas películas que te dejan más contento que cuando entraste al cine.
Bien, a esta altura, el lector se habrá dado cuenta de que no se puede esperar nada, o mejor dicho, se puede esperar todo, del cine de M. Night Shyamalan. Detalle: siempre hace aunque sea un bolo en cada película -se sacó las ganas de actuar en esta última-, a la manera de Hichcock. Y si bien su nombre no es garantía de buen cine, tampoco lo es del malo. Vaya a saber qué nos deparará en el futuro: su carrera parece ser misteriosa y enroscada como la trama de sus películas.