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jueves, agosto 02, 2007

Ya saben lo que se dice del traduttore

... y por si no lo saben -quien no tenga un abuelito con ascendencia italiana- "Traduttore, tradittore!". Lo que significa que, cada vez que alguien traduce, necesariamente tiene que romper con las lenguas que está utilizando, ya que lo que se diga en una de ellas jamás será exactamente igual que lo que se pretende decir en la otra. La tarea del traductor (de la que nos hablara Walter Benjamin en cierto artículo que ningún estudiante de Letras que se precie habrá dejado de leer) nunca será calcar de una a otra lengua, sino intentar traducir lo más esencial del mensaje respetando lo propio y único de cada una de ellas.

Ahora, cuando al que hay que traducirse es a uno mismo, es doblemente complicado, porque nadie mejor que uno para saber qué quiso decir... ¡y aún así qué difícil nos resulta reproducirlo en una lengua ajena! Releo mis viejos artículos como si fueran los de otro, todo porque me propuse armar, nuevamente por motivos laborales, mi blog en inglés. Y realmente qué jodido que es tratar de decir lo mismo sin que sea lo mismo. Es como escribir los mismos artículos por primera vez, pero en esta oportunidad en una lengua que siento siempre como una camisa prestada -me la pruebo, me queda bien, pero no se amolda perfectamente a mí, no es propia ni nunca lo será, por más que la use una y otra vez-.

De cualquier manera, estoy disfrutando mucho de esta tarea de traducir(me), más que nada me resulta muy difícil imaginar hipotéticos lectores de lengua inglesa, y es más parecido a escribir ficción. Además, está a mitad de camino entre la incertidumbre creativa de la escritura libre, y el esfuerzo por la fidelidad de la traducción de un texto ajeno. Es decir, traduciendo mis propios textos, tengo permiso para reinventarme.