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jueves, marzo 27, 2008

¡¿De qué lado estás?!

Esta semana se agudizó un conflicto que hace ya quince días viene paralizando el país: al paro del agro -que tiene como objetivo desabastecer a la población de las ciudades para que el gobierno dé marcha atrás a las retenciones a la exportación de soja- le siguió un duro discurso de la presidente Cristina Fernández, con la soberbia que la caracteriza. Al discurso la clase media y media alta de las ciudades contestó con un cacerolazo, como desde la época de De La Rúa no se veía. Se dijo que fue en apoyo al campo, pero no seamos hipócritas: la gente entra en pánico cuando ve que la docena de huevos se va a 10 pesos. Yo tampoco voy a ser hipócrita: obvio que el aumento de los alimentos me preocupa, pero con la cacerola no salgo.
Pareciera que hay que tomar partido por alguno de los dos bandos: por un lado el gobierno, por otro lado el campo.
Para Fernández, el paro del campo es una "extorsión", ya que se trata de "los piquetes de la abundancia". Y en parte tiene razón: la riqueza que el dólar alto, el precio de la soja en el mercado externo y la alta productividad ha traído a los grandes y medianos propietarios es exhorbitante e injusta en una sociedad tan desigual como la nuestra. ¿Por qué el pago de la deuda externa debe ser a costa de la educación y la salud públicas? Yo, por lo menos, siempre estuve a favor de las políticas redistributivas.
Creo que por más que tengan sus motivos para protestar, el nivel que ha alcanzado el paro del agro es inmoral: no se puede desperdiciar toneladas y toneladas de comida mientras que hay gente que se muere de hambre. El solo ver cómo se arrojan a la ruta la carne y la leche en mal estado frente a los ojos de un país, es motivo para que yo, por lo menos, no salga a defenderlos.
Además, y esto no es un tema menor, es fundamental desalentar de una u otra manera el monocultivo de soja: por un lado, porque se producen menos alimentos para consumo interno. Y por otro lado, por el inmenso daño que le acarrea a la ecología: a este ritmo, en unos años no vamos a poder autoabastecernos.
Pero, ¿qué pasa del otro lado? Quienes hacen el paro en el campo sostienen que no se puede castigar a un sector del cual depende tan fuertemente nuestra economía, que ellos son también pequeños productores a los que se está ahogando con las retenciones. Y además, el gobierno responde con agresiones verbales y físicas -sobre todo por parte del patotero oficial Luis D'Elía- y reprimiendo lo que, nos guste o no, es una protesta social legítima de un sector del país. Aparte de todo, los cacerolazos, aunque yo no los comparta, fueron indudablemente una manifestación espontánea, a diferencia de la represión de los punteros políticos.
¿Y los Kirchner, acaso, no son también grandes terratenientes? ¿A quién pretenden convencer con su discurso de "se acabó la fiesta para unos pocos" si ellos se cuentan entre el grupo de los invitados de honor al banquete?
Hoy por hoy, entre el miedo al desabastecimiento y el ruido de las cacerolas, el tema del paro agrario me quita el sueño. Pero si tengo que decidirme por alguno de estos dos bandos, creo que antes salgo corriendo.

martes, marzo 11, 2008

Qué fastidio

Va la segunda vez que un desconocido me aborda en el Messenger:
- ola
(YO) - ¿Quién sos?
- JSOIDUGUDSOIG, blah
- ¿De dónde sacaste esta dirección?
- no se, de internet.
- como te llamas
- de donde eres
- que estas haciendo
Y yo termino bruscamente con un: "Nada personal, pero no me gusta hablar con extraños por Internet". Para pasar inmediatamente a bloquear al usuario desconocido.
Es que así me suelo manejar: el MSN lo utilizo por cuestiones más bien concretas y para chatear con amigos que conozco tanto dentro como fuera de la pantalla. En una época era de darme a conocer más, participaba en chats, incluso he conocido a una persona que resultó ser muy importante en una época de mi vida a través de un e-mail. Pero esto es historia antigua. Ya no me interesa que nadie más se me aparezca de esta manera.
No es por paranoica, no creo que nada malo pueda pasarme a mí ni a mi computadora por intercambiar unas palabras inútiles y repetitivas con alguien que no sé quién es ni dónde está. Pero tampoco me interesa perder mi tiempo en ello. No me interesa hacer amigos que me contactaron al azar, buscando seguramente un levante (para los españoles, ligar).
Distinto es en el blog. Las personas nos damos a conocer, compartimos opiniones, consejos y quejas (como ésta). Pero les aclaro que si alguna vez llegan a querer contactarme de otra manera, aclaren de entrada quiénes son y de dónde sacaron la dirección si no quieren que me ponga tan cortamambo como con el flaco de hoy...

miércoles, septiembre 26, 2007

Ensalada de proyectos y despolitización estudiantil: una visión sobre las elecciones en la UBA

Como todos los años, esta semana hay elecciones en la Universidad de Buenos Aires. Se eligen las autoridades para la Junta departamental así como también una agrupación para dirigir el Centro de Estudiantes. Me propongo dar un panorama de cómo se perciben las elecciones en la Facultad de Filosofía y Letras en particular, sobre todo en lo que al Centro de Estudiantes (CEFyL) se refiere.
Me identifico con el grueso de mis compañeros de facultad, en especial de mi carrera, en el sentido de que estoy poco politizada. No me suelen convocar las asambleas y por lo general me rompen bastante la paciencia los militantes que interrumpen las clases varias veces al día para pasar anuncios y propaganda política. Sé que esto está mal, que ser apolítico es también una postura tomada, que los estudiantes deberíamos movilizarnos y participar activamente siempre. Lo cierto es que para las elecciones de Centro del año pasado (que, a diferencia de las de Junta) no son obligatorias, votó el 17% de los estudiantes. ¿Por qué?

Para empezar, hay que aclarar que el Centro está en manos de la misma agrupación desde hace años, agrupación que en su momento le ganó a la Franja Morada -lo más parecido a la derecha que se puede encontrar en mi facultad-. Todas las agrupaciones que compiten hoy se identifican con la izquierda, bogan por seguir teniendo una universidad pública y gratuita y con mayor presupuesto, sin exceptuar a la propia Franja (que desde hace años se presenta camuflada de progre, siempre con nombre distinto y con los mismos militantes que, cosa rara, nadie ha visto jamás cursar una materia).
El problema es que, si todos queremos "lo mismo" -aulas en condiciones, sueldos para los docentes ad honorem, cátedras paralelas- ¿por qué se presentaron en estas elecciones al menos 10 listas distintas? Por estos días me dediqué a recolectar el folleterío y tratar de sacar algunas conclusiones en limpio.
En principio, hay dos agrupaciones que, si la cantidad de publicidad fuera representativa de los votantes, parecerían ser las únicas con chance de ganar. Una es el Frente, los que están instalados en el CEFyL desde hace años. El problema con estos chicos es que es mucho bla bla y pocos resultados a la vista. Vengo cursando en la misma facultad hace siete años, y por lo que veo, todo sigue igual. Ellos hablan de la digitalización de apuntes, de la apertura de un par de cátedras, de haber conseguido posgrados gratuitos. Es cierto, hicieron algunas cosas. Pero la sensación general -sobre todo en cuanto al manejo del CEFyL- es "qué mal se manejan estos flacos". Están apoltronados desde hace demasiado tiempo, y mientras muchos quisiéramos un cambio, no sabemos dónde buscarlo. Políticamente, son una ensalada. Se llenan la boca de consignas políticas que poco y nada tienen que ver con el manejo de nuestra facultad ("libertad a los presos de Irak", por ejemplo, más allá de que podamos estar de acuerdo, ¿porque yo te vote vos los vas a liberar, boludo?). Están conformados por una serie de partidos de izquierda y agrupaciones estudiantiles que lo único que parecen tener en común es su rotunda oposición al gobierno de turno y a cualquier decisión que de ahí provenga.
La oposición que se perfila más fuerte al Frente es la Franja Morada, disfrazada esta vez como Encuentro. Basa toda su propaganda en marcar todas las cosas que el CEFyL ha hecho mal: las fotocopiadoras atestadas de gente, los apuntes mal abrochados, los cambios que no han llegado a gestionar. Pero a la vez, todos sabemos que se trata de otra ensalada de partidos que ni siquiera presenta un frente claro de lucha a favor de una universidad pública y para todos -no es lo mismo-. Apoyaron a Filmus -el candidato de Kirchner- en las elecciones de Jefe de Gobierno, por ejemplo. Y no sabemos qué puede llegar a pasar si ganan. Yo, por las dudas, no los votaría jamás. No me extrañaría que si ganaran, éste fuera el primer paso hacia el ingreso restringido y de ahí, derechito a la privatización.
Luego tenemos una heterogénea lista de agrupaciones autodefinidas como "independientes" (de los partidos políticos). Basan todas sus campañas en criticar tanto al Frente como a la Franja, y sus propuestas son bastante similares: las mencionadas cátedras paralelas, mayor participación estudiantil (¿cómo piensan lograrla?), rentas a los ad honorem, más presupuesto, etc. Algunos hablan de "construir nuevas formas de organización del conocimiento", sin explicar tampoco qué se proponen para conseguirlo.

Lo cierto es que ante todo esto, cada vez se genera una mayor despolitización estudiantil. Estamos cansados de las consignas vacías (y también de aquellos cuya única consigna es "acabar con las consignas vacías"). Estamos podridos de ver militantes dando vueltas por las aulas únicamente en época de elecciones, para que luego formen camarilla o se peleen entre ellos el resto del año. La crisis de la UBA está hoy más patente que nunca, y no voy a dejar de afirmar que los docentes ad honorem deben percibir rentas dignas por su trabajo, que hay crisis edilicia, que el precio de los apuntes impide que a la universidad pública asista todo el que desee hacerlo, que las cátedras únicas promueven un pensamiento único, que el gobierno debería garantizar el triple de presupuesto para que la Universidad funcione como debiera. Pero no veo que ninguno de estos flacos que se pelean en los pasillos por darme un folleto vaya a solucionar nada de todo este rollo.
Curioso cómo la crisis política interna de la Facultad de Filosofía y Letras me recuerda a las divisiones entre la izquierda argentina, cada vez más fragmentada, dejando que los partidos "grandes" se repartan la torta entre ellos.

Perdón por lo largo del post, es que estoy con mucha bronca.

sábado, septiembre 08, 2007

¡Las horas no me alcanzan!

En fin, ya llegando al sábado a la noche el fin de semana está promediando. Y me pasa que siento que el tiempo no es suficiente para todo lo que me gustaría poder hacer. Claro que hay días y días: en ocasiones me vuelvo loca tratando de hacer malabarismos con los minutos libres y poder hacer algún plancito divertido entre tanto estudio. Otros días, como hoy, estoy más tranquila, y puedo permitirme reflexionar sobre este tema sin desesperarme.

Tal vez mis expectativas sean demasiado altas. Digamos, en un fin de semana promedio (que va desde el viernes a las 9 de la noche cuando salgo de la facultad hasta el domingo a medianoche que es cuando me voy a dormir) me propongo hacer las siguientes actividades:

- Dormir bien a la noche: 16 horas
- Dormir una siestita el sábado: 1 hora
- Clase de TaeKwon Do de los sábados: 2 horas
- Hacer unas compras (supermercado, ropa, lo que sea): 3 horas
- Almorzar con mi familia: 3 horas
- Comer tranquila con mi novio o con amigos: 6 horas
- Estudiar: 5 horas
- Hacer tareas domésticas: 2 horas
- Dedicarme a mi arreglo personal: 3 horas
- Ponerme al día con blogs ajenos y propio: 3 horas
- Escribir un par de artículos: 1 hora
- Preparar mis clases de la semana: 2 horas
- Ponerme al día con las llamadas de teléfono: 2 horas
- Encontrarme con alguna amiga: 3 horas

Claro que no puedo hacer nada de esto el sábado a la noche, donde -salgamos o no- considero que el tiempo que paso con mi pareja es sa-gra-do. Esto deja al fin de semana unas 48 horas. ¿POR QUÉ, por qué entonces de mis actividades planificadas, que apenas llegan a ocupar unas 52 horitas, sólo puedo hacer -con suerte- la mitad de lo que me propongo? ¿Alguien me explica? O, por lo menos, ¿me enseñarían a parar el tiempo, o estirarlo como un chicle? Así tal vez me rinda más...

miércoles, agosto 15, 2007

Es una joda, ¿no?

Desde que puse banda ancha en casa, noté que estoy actualizando más seguido el blog. Sin embargo, también me pareció notar que las noticias sobre actualidad escacean. Esto, algunos que yo sé lo podrían utilizar luego en mi contra para decir que vivo en una burbuja. ¡No, señor!
Esty informada como cualquier porteño quejoso que se precie (y yo no soy porteña). Todas las mañanas me levanto 7:30 y lo primero que hago es prender la radio y escuchar a Fernando Peña, que siempre me hace sonreir a pesar de su humor negrísimo y de lo mucho que odio madrugar. Casi todos los mediodías almuerzo con el noticiero -qué quieren que haga, desde que vivo sola ya no cuento con las ventajas del cable...-.

Lo cierto es que las últimas noticias me vienen dejando helada. No hablo del granizo de anoche. Por favor, para muestra basta un botón:

- Violador libre. Los padres de los 13 chicos discapacitados víctimas de este hijo de puta se pudrieron de hacerle escraches, de reclamar que vaya a prisión (por feria judicial el tipo estaba en su casa hasta tanto la sentencia estuviera firme). Hoy, finalmente, la justicia ordenó su encarcelamiento... y obvio, el Ochoa, ni tonto ni perezoso, se mandó a mudar. Digo yo, ¿nadie más se lo vio venir?
- El hombrecito de la valija: Me tienen harta con lo de los 800.000 dólares, que Kirchner, que Chavez, que la corrupción, que la aduana, que Wilson. Parece todo -al igual de lo que pasó hace un par de meses con Miceli y la guita que le "encontraron" en el baño-un chiste, pero a costa de los argentinos.
- Los escándalos en el fútbol: Que si lo suspenden, que si no lo suspenden, un barrabrava muerto, quilombos en cada partido. ¿Dónde está el deporte? Yo creo que tendría que levantarse definitivamente el futbol, y que el deporte nacional pasaran a ser las bochas. Pero con tanta guita atrás, dudo que Don Cosme -el viejito de la plaza- reemplace a Tévez en las conversaciones de mis vecinos...
- El INDEC, el INDEC: Ya no es novedad a esta altura que las cifras de la inflación están borroneadas, garabateadas, pegadas con plasticola, muzzarella o moco, cualquier cosa menos reflejar la realidad, que es que uno va a hacer las compras y está todo más caro que no sé qué. Ah, no, perdón: BAJÓ la carne. Desafortunadamente en mi caso, que soy casi vegetariana.

Por eso, porque todo parece una broma muy pesada y porque no puedo evitar la sospecha de que alguien se está riendo de nosotros, últimamente prefiero no amargarme escribiendo cosas como las de hoy. Y ahora me callo, que ya parezco la Tía Chola del blog amigo.

martes, julio 17, 2007

¿Cuándo nos vamos a dar cuenta? Las palabras no son inocentes

Ayer tuve que morderme la lengua durante una reunión de trabajo. Una bienintencionada mamá, preocupada porque su nena está pasando una época de mucha angustia, comentó "qué sé yo, ya no sé qué pensar. Será que lo hereda de mis abuelos, que son judíos. Es tan común para ellos ser dramáticos, hacerse problema por todo forma parte de su manera de ser...". Y ahí nomás salta la directora: "Sí, es algo instalado en la raza. Pero no te preocupes: yo tengo una amiga cuyos padres son judíos, y cuando vinieron a Argentina, lo primero que hicieron fue ingresar a las chicas a un colegio recontra-católico, y ¡no sabés lo bien que se criaron esas chicas! Es algo que se puede corregir".
Yo transpiraba. Sentí, primero, vergüenza ajena ante semejante demostración de ignorancia. Segundo, mucha bronca. ¿Cómo se puede una persona dar el lujo de hacer tan inocentemente un comentario tan peligroso? Tercero, la necesidad de no intervenir: quería escuchar qué decía la mamá. Después de todo, se estaba hablando de su familia. Pero, para mi gran desilusión, la conversación tomo otro giro.
Pero esto no fue todo. Una vez que la mamá se fue, la directora nos dice a las maestras: "Ésa es la cuestión [por la cual esta chiquita se angustia tanto], es algo tan natural de los judíos..." Y ahí sí tuve que saltar: "Eso es una generalización muy grande, no es así". A lo cual me respondieron con un comentario tonto restándole importancia al tema.

Me puse a pensar que la palabra "raza" debería extirparse de nuestro vocabulario, salvo para referirse a animales. Mi amiga Vicky, que se interesa mucho por la antropología, me explicó que de hecho, ya no se usa. A lo sumo, se hace referencia a una etnia (f. grupo humano con características físicas, culturales y nacionales homogéneas). Existe una sola raza humana, eso está claro. Si me quieren hablar de diferentes culturas, de diferentes historias, de diferentes tradiciones, bueno, puede ser. Pero una cultura nunca será algo "natural", que "venga instalado", y mucho menos algo que haya que "corregir".
También pensé en aquellas chicas (hoy seguramente viejitas católicas conservadoras como su amiga) y en la crisis de identidad que se les debe haber producido: renegar absolutamente de su fe, pasarse a un ámbito fanático de otra, donde deben haber sido miradas como parias... ¿cómo puede decir que se hayan criado bárbaro? Y si hubieran sido educadas en su fe judía, ¿acaso qué? ¿Se habrían criado "mal"?

A todo esto, se me podría responder que ella en ningún momento planteó nada peligroso, ninguna crítica hacia los judíos que no haya hecho la misma mamá de la nena (de familia judía), así como lo hacen Woody Allen, Jerry Seinfeld, Jorge Ginzburg y otros comediantes judíos que saben reirse de sí mismos sin ofender a nadie. Pero para mí, lo grave no radica en la generalización "los judíos son dramáticos" (que en definitiva es la misma pavada que decir "los gallegos son tontos", "los argentinos son orgullosos", "las mujeres no saben manejar", generalizaciones sobre las cuales se construyen tópicos de diversos chistes).
Lo que sí me parece terrible e imperdonable es el uso de una palabra con tanta carga histórica como "raza", que ha justificado no sólo el Holocausto, sino también el genociodio de los pueblos americanos y la esclavitud de los pueblos africanos, entre otras bestialidades. Por lo tanto, este término no puede usarse impunemente.
Las palabras tienen una historia, y la cuentan cada vez que las utilizamos. Las que elegimos para expresarnos tienen una carga semántica a la cual no podemos sustraernos. La lengua no es inocente. Evidentemente, sus hablantes tampoco.

jueves, mayo 31, 2007

¿Vale la pena?

Como muchos de ustedes deben saber, tengo dos trabajos como docente de inglés. El de la mañana es mi principal ingreso, un empleo estable (al menos todo lo estable que se puede esperar en el contexto de precarización laboral en el que vivimos), con buenas condiciones de trabajo, buenas compañeras y un sueldo que me permite solventar mis gastos básicos mes a mes. El segundo son unas cuantas horitas en un instituto de Once, por la tarde. Con la plata que saco de ahí, cubro gastos inesperados y me permito darme algunos gustos.

Lo cierto es que cada vez detesto más este segundo trabajo. El horario es pésimo, porque me corta la tarde (cuatro tardes por semana, a veces por dar sólo una hora de clase, que podría dedicar a la facultad). Hoy me peleé con una de mis empleadoras (vieja antipática si las hay), o sea que de clima cordial de trabajo mejor no hablemos. Estoy en negro, es más, me obligan a presentar facturas que ni siquiera son mías. Pagan muy poco. Para colmo de males, las condiciones de trabajo son pésimas: para dar inglés, no tengo reproductores de CD, sino viejos grabadores que se descomponen a cada rato y cassettes que han sido regrabados una y otra y otra vez. Tengo libros de texto, pero no se molestaron en comprar los posters y las tarjetas que vienen con ellos, y con los cuales se deberían realizar las actividades (recuerden que enseño a chicos, son necesarios los materiales, a veces mucho más que los libros en sí). Apenas hay juguetes y juegos a mi disposición, ni que decir materiales de librería, como cartulinas, papel glacé, plasticolas, tijeras... a duras penas me pagan las fotocopias.

En fin, ¿por qué sigo ahí? Bueno, por un lado, necesito un poco -no mucho- un poco más de plata para llegar tranquila a fin de mes. Pero sobre todo, porque me encariñé con los chicos. Me da pena pensar en dejarlos. Lo que ocurre es que últimamente ellos vienen siendo la única razón para quedarme, y estoy tan disconforme con el lugar que siento que está afectando mis clases: no les pongo ganas, siento que me quitan tiempo de estudio, me da bronca seguirles el juego a estas viejas turras en las condiciones en las que me tienen... Y ya sé que los chicos no tienen la culpa, pero no puedo evitar pensar que de alguna manera deben percibir mi desgano, por más que me esfuerce en ocultarlo cuando estoy con ellos. En fin, ¿Vale la pena quedarme? Dando clase a estos chicos a pesar de todo, ¿los beneficio o los perjudico?

Y otra cosa: si decido dejar este trabajo, ¿me conviene hacerlo recién cuando consiga otra cosa? ¿O es preferible arriesgarme para tener más iniciativa? ¿De qué trabajar? Quiero agarrar algo chiquito, unas pocas horitas a la semana, como acá, y cuánto me gustaría que fuera algo relacionado con mi carrera. Desafortunadamente, es difícil encontrar todo esto en un aviso clasificado.

Esta vez pongo "Consejo" en las etiquetas porque me gustaría recibir alguno...

miércoles, mayo 23, 2007

Los indecisos

Figuro, junto a un estimado 30% de los votantes, en esta categoría para las elecciones que se vienen el próximo 3 de junio. Para aquellos que no lo sepan, en Buenos Aires elegimos jefe de gobierno, así como legisladores. Hay tres candidatos principales, así que seguramente haya segunda vuelta (ballotage) por dos de estos.

Y, como a muchos, no me gusta nadie. No quiero votar al "mal menor", ya que esntre los tres no me parece que haya un mal menor, sino que son todos malos. El bigotudo -si este blog tuviera música, sonaría la marcha que acompaña a Darth Vader- es la peor opción, seguro, así que probablemente en segunda vuelta le vote en contra. Pero los otros dos payasos, no me caben para nada...

Toda la campaña en sí viene siendo un gran chiste: no me refiero sólo a los afiches que parecen de un candidato a simple vista pero que en realidad se burlan de él, sino la misma campaña de estos tarados. La del pelado, "el único que tiene a Buenos Aires en la cabeza". ¡Por favor! ¿Y el "estaría bueno Buenos Aires"? ¿Qué me estás tratando de vender, una gaseosa, pedazo de imbécil? ¿Creés que se puede manejar cualquier cosa como si fuera una de las empresitas de papi? En cuanto a la manito derecha del presi, no quiero votarlo porque no quiero darle a éste ni un gramo más de poder, ya tiene demasiado, y no veo que lo use bien sino todo lo contrario. Al margen, ¿alguien se fijó en la cara de delincuente de Heller, el vice? Yo, si hubiera sido su asesora, hubiera prohibido que lo fotografiaran.

En fin, no sé si optaré por dar mi voto a algún candidato sin chances, o bien votar en blanco (cosa que hice una sola vez en mi vida y no me gusta nada, porque siento que estoy dándole margen al que gana, no sé qué tan cierto es esto pero esta vez no quiero arriesgarme).

Mi pregunta es, ¿cómo terminarán definiéndose el resto de los indecisos? ¿Pesan tanto las encuestas, saber quién tiene más chances, quién puede salir segundo, para influenciar sus votos? Y, ¿se podrá votar contento alguna vez en este país, sin sentir que uno está eligiendo entre la horca, la inyección letal y la silla eléctrica?

viernes, marzo 30, 2007

Sigue lloviendo, sigue lloviendo al corazón...


Cinco días de lluvia seguidos son demasiado. Demasiado para el suelo, demasiado para las plantas, demasiado para la ropa y demasiado para el asfalto. Ni que decir para la gente de ésta y otras ciudades que perdió sus cosas, sus hogares o -incluso- la vida. El cielo luce un gris apocalíptico y parece que el mundo fuera a terminarse, desdibujado y borroneado por las gotas y las ráfagas de viento, que voltean paraguas y tiran árboles abajo. Menos poéticamente: está insoportable.

Es como vivir entre paredes, cinco días sin haber visto la cara del sol. La gente por la calle está de peor humor que de costumbre. Los chicos en el jardín se quejan porque tienen los guardapolvos mojados y no pueden salir al patio. Llueve hoy sobre el teclado, llueve delante de mis ojos y sólo veo lluvia. Lluvia, lluvia, lluvia. Es de lo único que se me ocurre escribir.

jueves, marzo 08, 2007

Acerca del llamado "día internacional de la mujer"

Escribí la primera versión de este artículo hace siete años. Reconozco que tal vez mis opiniones actuales al respecto sean más moderadas que las de entonces, pero sigo de acuerdo con la idea general que tenía al escribirlo. En fin, traté de quitar las partes más cebadas y de actualizarme un poco -por ejemplo, hoy existen las revistas "para hombres"-. Si todavía quieren ver el artículo tal como lo escribí a los 18 añetes, está acá.
¿Se les ha ocurrido preguntarse alguna vez por qué es que existe este día internacional de la mujer? A mí sí, y las respuestas que se me vinieron a la cabeza me desilusionan.
Primero: Es un día en el cual se "celebra" el avance que ha tenido la mujer en los últimos cien años, la lucha por nuestros derechos y los logros alcanzados. A mí no me parece que sea algo que haya que celebrar, ya que esos derechos, que con mucho esfuerzo nos van siendo otorgados muy poco a poco, debieron ser nuestros desde un principio, y el hecho de que haya que reclamarlos significa que aún no se los considera en nuestra sociedad algo elemental. Está fuera de toda discusión que las mujeres y los hombres merecemos lo mismo: mismo sueldo por mismo trabajo, iguales condiciones de trato cotidiano, iguales responsabilidades frente a la paternidad, frente a las tareas domésticas y frente al manejo del dinero. Y no porque las mujeres pidamos estas cosas un día al año vamos a llegar a obtenerlas. Creo que es preciso un cambio de actitud: no hay que alegrarnos por tener los derechos que tenemos, sino indignarnos cuando éstos siguen sin ser suficientes. Está bien: el "Día" es necesario porque la lucha de las mujeres sigue en pie. Pero entonces debería ser un día para reflexionar, como el día de la lucha contra el SIDA, no una excusa para vender flores y regalitos.
Segundo: No hay un "dia internacional del hombre".¿Por qué? Sencillo, a ellos no hace falta reconocerles nada, ya lo tienen todo reconocido. A la mujer se la viene considerando desde siempre "la otra". Fue "la esposa de", "la madre de", "la hija de", "la empleada de". Ser mujer sigue siendo lo marcado en la nuestra y en la mayoría de las sociedades.
Con esto no pretendo pecar de feminista. No creo que las mujeres debamos "tomar revancha" por tantos siglos y milenios de opresión masculina. Considero que no somos iguales, sino muy diferentes, pero que valemos lo mismo como seres humanos, y por eso merecemos lo mismo. Por mi parte me duele y me repugnan los hombres (y también algunas mujeres, es verdad) que consideran al sexo femenino como "una porción aparte de la humanidad". Nosotras somos la humanidad, más de la mitad de ella. Ojalá llegue el día en el cual hombres y mujeres seamos un equipo perfecto, tanto en el trabajo, como en la amistad, como en la pareja. Ese día no se va a festejar más el "día internacional de la mujer", sino el "día del ser humano".

viernes, febrero 02, 2007

Así comienza la "segunda temporada"...

... de "La Era de la Blogludez", como pusieron de moda los canales de series yankis a los cuales fui aficionada mientras conté con televisión por cable (uno de los gustos de los que tuve que prescindir para llegar a fin de mes viviendo sola).
- Ola de calor en Buenos Aires. ¿Calentamiento global? ¿Tiene razón Al Gore cuando dice que el mundo se termina dentro de 40 años? ¿Viento del norte? ¿O sólo es algo natural en época estival? Qué sé yo, está insoportable.
- Luis Mendía reconoció su responsabilidad sobre los tristemente célebres vuelos de la muerte. ¿Los ochenta y dos años le trajeron culpas? Nada de eso. Orgullo y reivindicación de los crímenes que se cometieron bajo sus órdenes. Un asco. A la vez, qué casualidad que salgan a la luz estos testimonios en año de elecciones. Le tengo que dar la razón a la revista Barcelona cuando habla de la no impunidad hacia los asesinos "babeantes y seniles".
- Una de las peores temporadas para las rutas argentinas. Cantidad histórica de muertos y heridos, exámenes de alcoholemia que arrojan cifras escalofriantes... escuché que en Mar del Plata el 50% de los conductores está en pedo. Todo bien con que tomen, pero ¿no se dan cuenta estos imbéciles de que el coche es un arma? Valorá tu vida todo lo poco que quieras, para mí el suicidio o el intento de suicidio no deberían ser considerados crímenes, pero, ¿y la gente a la que matás por el camino, qué?
Entre todo esto, uno pensaría que no faltan razones para deprimirse, pero acá estoy, vuelta de mis vacaciones fresquita y renovada. Conocí Merlo, San Luis, un lugar hermoso y tranquilo. Tuve varios días soleados en la Costa Atlántica argentina, lo que también es como ganarse una pequeña lotería. Sobreviví a seis micros por las rutas argentinas y llegué a casa con una importante adicción al mate. Dicen que cuando uno se acostumbra a tomarlo todos los días, un día que no tomás te duele la cabeza. Hasta ahora, se me viene cumpliendo. ¿Hay alguna explicación científica del fenómeno o se trata de una simple profecía autocumplida? ¿Alguien podría confirmarme esa leyenda urbana?

lunes, diciembre 11, 2006

NO estoy contenta de que se haya muerto

... de que se haya muerto tranquilo, rápidamente, en una cama de hospital, cuando tantos tuvieron por culpa suya muertes lentas y horribles.
... de que se haya muerto sin que se haya hecho justicia, sin castigo ni arrepentimiento.
... de que se haya muerto y hoy en día todavía algunos chilenos lo consideren un patriota.
... de que se haya muerto y se lo vele con el rostro maquillado y vestido de general, en lugar de arrojar sus huesos a una fosa común, que es más de lo que pueden reclamar muchas madres para velar a sus hijos.
... de que se haya muerto, citando a su hijo "sin sufrimiento, sin grandes dolores". Después de todos los que causó.
Por eso, a pesar de que comprendo a los hermanos chilenos que hoy salieron a brindar con champán, yo no puedo decir que esté precisamente contenta.
Eso sí, a semejante hijo de puta no lo voy a extrañar. Y como tituló hoy Página 12, ¿qué habrá hecho el infierno para merecer esto?

martes, octubre 31, 2006

Jalogüin

Yo tenía ocho años. Una compañerita del colegio nos propuso a mí y a otras amigas: “¿Y si festejamos Jalogüin? Nos disfrazamos y salimos a pedir golosinas, como hacen en los Estados Unidos”. Yo le pinché el globo: “Nada que ver, acá eso no se festeja, nadie va a tener las golosinas preparadas. Es un invento yankee”. En ese entonces era 1990. Palabras más, palabras menos, hoy me hubiera gustado contestarle lo mismo.
Pero no. No puedo. Hoy caminando por la calle vi tres nenitas con sus respectivos disfraces haciendo la concebida pregunta (que en castellano ni siquiera conserva la aliteración característica): ¿dulce o truco? Como San Valentín, otra fiesta pedorra para vender flores y regalitos cursis, Jalogüin nos llega importado de Yankilandia y los vendedores de golosinas están de parabienes.
Los chicos a los que yo doy clases (mal que me pese, de inglés, porque con algo hay que pagar el supermercado) me dijeron toda la semana que falta poco para Jalogüin, que si lo voy a festejar, y yo les contesté (en criollo básico), que no, que yo no festejo Jalogüin porque soy argentina y vivo en Argentina. Qué ingenua. Ellos también viven acá, en una Argentina distinta: son chicos de familias de clase media alta o alta sin zoquetes, pueden festejar lo que quieran, un día típico en su vida sería una fiesta para más del 50% de los chicos argentinos que viven en hogares pobres.
De más está decir que Jalogüin es producto de la penetración imperialista. Qué digo penetración: violación entre muchos, te agarran desprevenida y te la meten por todos lados (la publicidad, digo). No sería de extrañar que en unos pocos años más festejemos President’s Day o Thanksgiving, ya bastante ridículo es comer pavo en Navidad, con el calor que hace acá en nuestro hemisferio.
Me rompe las pelotas pensar que probablemente mis hijos estén el día de mañana queriendo festejar esta celebración importada. Ya veo el diálogo, yo prohibiéndoselos, ellos llorando de rabia, me voy a sentir como ese otro personaje (yankee, por supuesto) que se robaba la Navidad. O como una Mrs Scrooge latinoamericana (éste, personaje inglés de Charles Dickens, no menos representantivo de otra potencia que supo ser imperio e invadirnos en más de una forma).
Ni siquiera se tradujo el nombre, no es “Víspera de todos los santos”, ni “Noche de brujas”, sino esa palabra extranjera que cada vez que la escucho me revuelve las tripas. Así que, como pudimos apropiarnos del fútbol, ¡propongo que por lo menos castellanicemos su ortografía!

miércoles, octubre 04, 2006

¡Qué brrrronca!!!!!!!!!!!!!!

Me fue para la mierda en Psicolingüística II. Tuve uno de esos boqueos espantosos de los que tanto había oído hablar: yo nunca antes había tenido uno. Lo que más me costaba recordar era la terminología que es super precisa, y no podía contestar "El proceso interactivo de reconocimiento léxico es un proceso (uy, esto ya lo puse) en el cual los cosos de adentro laburan junto con los de afuera para producir esta otra cosa".
Pensaba todo el tiempo en que si no me hubieran postergado este parcial (que iba a ser el miércoles pasado) me hubiera sacado un nueve o un diez. Ahora, dudo que llegue al seis, y lo peor es que necesito siete para promocionar. Que te posterguen un parcial para el cual ya habías estudiado es malísimo, pero que encima te lo pasen a un día antes de otro examen, es mucho peor.
En fin, que me vaya un poco mejor en Literatura Francesa, aunque mucho no me preocupa, total el final lo voy a tener que rendir igual...

martes, septiembre 19, 2006

Un lugar en el mundo

El otro día charlaba con mi amiga Sofía (sé que se va a reir cuando vea que le cambié el nombre, pero bueh, me hace sentir por unos segundos el ser una periodista seria esto de conservar el anonimato). No me acuerdo cómo surgió el tema de la ciudad en la que vivimos. Caminando por Callao y Santa Fe, creo, comenté cómo me gusta la arquitectura de algunos edificios de la zona.
- Y sin embargo -dije- cómo no quiero vivir toda mi vida en esta ciudad.
Ella se sorprendió. Me habló de lo que disfruta de la vida nocturna, la cultura de los bares, la variedad de cosas que hay acá para hacer, las infinitas historias que se cruzan pensando en la cantidad de gente que vivie acá. Coincido en algunas cosas, le dije, pero es una ciudad como para venir, visitarla, y volverse a casa, por lo menos para mí.
No nací acá, no soy porteña, y estoy orgullosa de no serlo. Buenos Aires refleja, para mí, la locura del sistema, la desigualdad instalada en nuestra sociedad desde su costado más cruel y más extremo. La Buenos Aires en la cual yo vivo es ruido, es estrés, es quilombo. No pertenezco acá.
Evidentemente, todavía no encontré mi lugar en el mundo, pero estoy segura de que éste no es. Cada vez que alguien llega de vacaciones me dice que se siente en parte alegre por volver a casa. Para mí, casa es a veces cualquier lugar lejos de esta ciudad. Cada vez que vuelvo siento algo como "¡qué estoy haciendo acá, la vida es demasiado corta como para desperdiciarla viviendo así!".
Es cierto, ahora Buenos Aires me resulta cómoda. Tengo al departamento que tanto quise, tengo trabajo, pareja, amigos, la facultad a pocos minutos (pocos o demasiados, depende cuánto tarde el bondi...). Pero no quiero vivir acá por mucho tiempo más. No puedo imaginarme criando un día a mis hijos entre las rejas de los balcones ni mandándolos al colegio con miedo a que los asalten. ¡Ojo! Muchísimo menos me imagino viviendo en una burbuja de pedo de los que viven en un country. Pero no quiero quedarme en la ciudad.
A veces sueño con irme a vivir a Mendoza. Me conquistó con su paisaje de montañas, sus árboles plantados por el hombre y la musiquita de las acequias. Sé que necesito una dosis de ciudad para no embolarme, sé que la tranquilidad a veces puede ser demasiado tranquila. Creo que una ciudad así sería lo ideal.
Llegué a Buenos Aires arrastrada (casi literalmente) por mi mamá y su proyecto de vida. Dejé atrás mis amigos de la infancia y me encontré a la fuerza metida en medio de la adolescencia solitaria y melancólica de la ciudad. Nuestra relación empezó mal desde un principio. Será por eso que yo no quiero a Buenos Aires, así como la ciudad tampoco me quiere a mí.

martes, junio 27, 2006

Justo ahora que me empezaba a entusiasmar con el mundial...

A ver, ya sé que hace poco publiqué un mensaje diciendo lo que detesto del Mundial. Pero no puedo dejar de reconocer que tiene su parte linda. Por ejemplo:
- Robarle minutos al trabajo asomándose a ver los goles en la tele de la secretaria.
- Juntarse con los afectos alrededor de un plato inmenso de facturas -no se confundan: me importan más mis afectos que las facturas :)
- Hacer prode casero (para mí que Brasil sale 2-0 contra Francia).
- Disfrutar de momentos como el golazo de Maxi Rodríguez el sábado.
Ahora, justo ahora que me empezaba a entusiasmar, algo como lo del penal para Italia me desilusiona terriblemente. ¿No es molesto saber que está tan arreglado? Además, si así ayudaron a Italia, ¡qué no puede llegar a hacer el árbitro para que Alemania nos deje fuera! (Bueno, eso si no nos dejan afuera nuestros propios jugadores...).
En fin, perdón por el bolazo futbolero.

domingo, junio 18, 2006

Ley del doble apellido

Leí por ahí que hay dando vueltas un proyecto para instaurar la ley del doble apellido en Argentina. Así, como hoy sucede en España, los chicos nacidos a partir del día en que esta ley sea promulgada, van a llevar el primer apellido del padre más el apellido de la madre. Si bien, como mujer, me complace que las madres vayan de ahora en más a ser tenidas en cuenta, me parece que la ley presenta algunos problemitas:
- ¿Qué pasa con los chicos que no tienen un padre reconocido? ¡Van a quedar re-escrachados!!!
- ¿Por qué de todas maneras el apellido del padre va primero? Sigue siendo una ley MA-CHIS-TA. Es decir, el apellido de cada padre que el chico lleva es el del abuelo, no de la abuela.
- No me gusta cómo queda Y.. del R..., no pega ni con moco, así que no me queda más remedio que separarme si se aprueba esta ley :)
Para mí, los hombres ya tuvieron su momento. ¡Nada de doble apellido! De ahora en más, hagamos un matriarcado.

jueves, junio 01, 2006

La triste historia de Quique

Me puso muy triste ver, hace unas semanas, la foto de este perro con el texto que transcribo abajo:
"El 16 de Abril de 2006, en El Talar de Pacheco, Quique fue quemado vivo por entrar al terreno de un vecino cuya perra estaba en celo. En lugar de tomar una medida racional y humanitaria, este vecino prefirió rociarlo y prenderle fuego ocasionándole quemaduras en un 70% de su cuerpo.
Con la ayuda de proteccionistas, personal veterinario y particulares, Quique fue internado en terapia intensiva de una clínica veterinaria. Junto con el tratamiento por quemaduras, se le realizaron tres transfusiones de sangre y hasta debieron extirparle el pene debido a las graves lesiones ocasionadas. Quique luchó por su vida y mostró agradecimiento a quienes lo ayudaban y mimaban a diario, pero el horror fue más fuerte: Quique falleció el 5 de Mayo. Su causa fue presentada en la fiscalía Nº3 de Pacheco de la provincia de Buenos Aires, cuyo fiscal a cargo es Jorge Strauss. Esta causa corre el riesgo de quedar archivada aún existiendo la Ley de Maltrato Animal Nº 14346.
QUIQUE NO MURIÓ, FUE ASESINADO. QUIEN MALTRATA A UN ANIMAL, ES UN ASESINO EN POTENCIA. PROTEJA A LOS ANIMALES, PROTEGERÁ TAMBIÉN A SUS HIJOS Y A SU FAMILIA: DENUNCIE EL MALTRATO ANIMAL."
Hay un grupo de gente juntando firmas para tratar de que se haga justicia. Yo sé que el mundo es injusto también con los seres humanos, y que todos los días miles de bebés y chicos mueren de maneras tanto o más horribles que las de este perro. Pero me parece que ser respetuosos por los animales es ser también respetuosos con la vida.
Nadie tiene derecho a ser cruel con un perro, un perro que podría haber sido una mascota querida, un compañero para alguien que esté solo, o simplemente un animal que vivía su vida sin importunarnos. También él tenía derecho a vivir.

martes, mayo 30, 2006

¿No están hartos del Mundial?

Todavía no empezó, y ya me tiene podrida. Por todos lados las publicidades alusivas (si bien algunas son divertidas, como la de Coca Cola y esas manitos en todos lados), los concursos (yo aviso que si me llego a ganar un viaje a Alemania a la cancha no voy ni en pedo, mirá si voy a desperdiciar viaje semejante en ver un partido que se ve mejor por la tele), los precios de los televisores por las nubes. Javier me decía la otra vez, "No sé quién puede ser el boludo que diga: Uy, llegó el Mundial, ¿qué hago? Mmmmh, ya sé! Me gasto 12 mil pesos en una tele de plasma....". En fin, lo cierto es que en Pueyrredón e Yrigoyen hay una publicidad, creo que también de Coca, que tiene un cartel encendido que dice "Faltan 1.234.567 segundos para el Mundial", y yo tengo encendido otro en mi cabeza que cuenta los segundos que faltan para que se termine...
¡Ojo! No es que no me guste el futbol en sí, no es que me moleste que la gente se divierta viendo los partidos. Pero es toda esta previa lo que me rompe soberanamente los ovarios. Es como ir al cine a ver una película que dura un par de horas y tener que hacer una cola de cuatro días, y mientras tanto en los oídos resuene la banda sonora, delante de los ojos tengas siempre el mismo afiche... Además, la manipulación política que se hace con todo este negocio es atroz: el otro día, un alumno me decía que está seguro de que, si ganamos el Mundial, Kirchner sale reelecto. No sé si será para tanto, pero que se lo va a atribuir como mérito propio, no me cabe duda.
De lo que sí me cabe duda es de que vayamos a ganar. Por las dudas, yo tengo otros favoritos: esos países que no figuran como candidatos de ningún periodista ni relator, no quiero que ganen ni Alemania, ni Italia (aunque me caen más simpáticos que los alemanes), ni Brasil (me acuerdo de las peleas que teníamos con mis compañeros de colegio brasileños en el '98). ¡Prefiero que ganen Trinidad y Tobago, Paraguay o Ecuador!
Eso sí, a la hora de los partidos, me van a tener seguramente ahí, frente a la tele (no de plasma, por cierto). Y es que lo que me divierte del Mundial, y supongo que a muchos también, es el aspecto social, el juntarse con amigos y compartir una buena pizza mientras puteamos al árbitro o nos burlamos de los espectadores pintarrajeados. ¡Y las cábalas! Una sola vez tuve una, en el '98, y era ver todos los partidos con gente distinta. El día que no la pude cumplir, perdimos contra Holanda.
En fin, disfruten del Mundial, y hasta que empiece, soportemos lo que queda de "cola".
¿Quieren leer una opinión al respecto mucho mejor escrita que la mía? Miren este manifiesto antimundial.