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jueves, noviembre 22, 2007

5 miedos (cadena bloggleril)

De mis amigos Martín y Nila tomo este meme, que yo he rebautizado como "cadenas bloggleriles".

Se trata de nombrar nuestros cinco mayores miedos. No miedos tontos (como yo le temo a las serpientes) sino miedos serios -o al menos, eso hicieron mis predecesores-. Justamente, en este momento estoy trabajando en un proyecto de recopilación de fobias. ¡Hay cada cosa a la que le tiene miedo la gente! Bueno, éstos son los míos:

1- Le tengo miedo a lo inevitable, principalmente a la muerte de un ser querido. Debe ser por mi tendencia a querer controlarlo todo que no me duermo tranquila si no sé si mi mamá llegó bien de su viaje, que mi novio llegó bien a su casa, que todos están donde estoy más tranquila que nada va a pasarles (cosa que, por otro lado, no es verdad).

2- Le tengo miedo al futuro de nuestro planeta. Temo vivir lo peor de una catástrofe ecológica, y hay días en que me despierto pensando en el para qué de todo, si a la humanidad le queda realmente tan poco por delante.

3- Temo lastimar a alguien por algo que yo haya dicho. Ha sucedido en el pasado y de verdad no me doy cuenta en el momento. Trato de pensar bien antes de hablar, pero no siempre lo que digo se interpreta correctamente.

4- Temo a las enfermedades, como el cáncer, que no se previenen así nomás. Desde que murió una profesora mía de esta manera, también le temo a las aneurismas.

5- Temo a la mediocridad, en el sentido de que uno muchas veces no se da cuenta de que está inmerso en ella. No me gustaría llegar a los cincuenta años y darme cuenta de que mi vida es chata e insulsa. Pero a la vez, acá sí puedo actuar para evitar que esto pase.

Bueno, paso la cadena a Benja, a Marta Salazar y a Juan Pablo, así como a cualquier otro lector que tenga ganas.

martes, noviembre 06, 2007

Mi filosofía de las espinacas

Cuando era chica, siempre que mi mamá nos servía algo que nos gustara junto con algo que no -por ejemplo, milanesas con espinaca-, recuerdo que yo cada vez apuraba las espinacas, para después disfrutar tranquila de las milanesas. No me permitía ni probar un poquitito de mi comida favorita hasta tanto no terminara la que menos me gustaba. Mi hermana hacía lo contrario: se comía primero lo más rico, para después estar largo rato jugando con la comida que no le gustaba, ahí todavía en su plato.
Desde aquel entonces han pasado muchos años, pero yo a lo largo de mi vida reflexioné sobre esta cuestión, y me parece advertir que las personas, en general, nos dividimos en aquellas que comemos primero las espinacas, y aquellas que las dejamos para después.

Las espinacas pueden ser informes para nuestro trabajo, estudiar para un examen, ir a visitar a un familiar por compromiso, sacar un turno con el médico, o cualquier cosa que uno viva como una obligación. Las milanesas son aquellas que más nos gustan, en mi caso puede ser verme con mis amigos o mi novio, tirarme a leer panza arriba, ir a comprar un par de sandalias o salir a dar una vuelta por la plaza. Todas aquellas cosas importantes que, hasta que no resuelva las urgentes, no tienen cabida. Hay gente que en cambio posterga, posterga, posterga... se distrae haciendo cosas que le gustan pero que podrían esperar, cuando el examen, la fecha de entrega, la reunión o el día de pago le vienen pisando los talones.

Tal vez lo ideal sea poder combinar las dos cosas: un bocado de espinaca, uno de milanesas, otro de espinaca, otro de milanesas... para así no ser ni demasiado autoexigentes ni por el contrario, autoindulgentes. Es cuestión de alcanzar el equilibrio. Creo que de a poco debería aprender a hacerlo. Después de todo, si uno se atraganta con las espinacas, tampoco va a llegar a disfrutar nunca de las milanesas...

domingo, junio 17, 2007

8 cosas sobre mí (cadena bloggleril)

Va, siguiendo a Sebas y a Benja.

Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo.
Además de las 8 cosas tiene que escribir en su blog las reglas.
Por último tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres.
Por supuesto, no hay que olvidar dejarles un comentario, para que se enteren de que han sido seleccionadas para este juego.

1- Tengo catalogados y clasificados los libros de mi biblioteca. Antes de mudarme sola, pasaban los 1.100, pero como muchos eran de mi mamá y quedaron atrás, debo actualizar mi base de datos. No tengo tiempo para hacerlo ahora y esto me desespera un poco.

2- Me encanta contar chistes, sobre todo muy malos. Constantemente se me ocurren juegos de palabras tanto en inglés como en castellano, y no puedo reprimir mis ganas de decírselo a quien tenga al lado, aunque por lo general no causen gracia. Hay muy poca gente con la que comparto este sentido del humor mío. Uno es mi novio, otra es mi mamá. Ella es igual que yo, y así lo era mi abuelo (su padre). Mi mamá bautizó a este tipo de chistes "Maiocchiadas", por el apellido de su padre.

3- Soy muy organizada, a veces hasta la exasperación (de los otros). No solamente soy puntual, también cuido de organizarme eventos con anticipación, en general los lunes ya sé qué voy a hacer el fin de semana siguiente y nunca se me superponen los compromisos porque sé llevar una agenda. Ojo. Esto no siempre es bueno, porque me resta espontaneidad y sorpresa.

4- Soy tremendamente maternal, me conmueven muchísimo los bebés. Me fascina observarlos y sobre todo me interesa cómo van aprendiendo a hablar. También me gustan mucho los chicos pequeños, pero desde que trabajo con nenes de cinco años, he perdido un poco la paciencia. Tengo muchos deseos de ser mamá algún día, y a veces puedo ponerme un poquito ansiosa, si bien sé que todavía no llegó el momento y que tengo mucho por vivir antes.

5- Algo malo que nunca he podido corregir es mi hipocondría y mi alarmismo en general. Si escucho una explosión no es una obra en contrucción: es una bomba. Si me duele la cabeza no es que tengo la vista cansada: es un aneurisma. En fin, lo peor es que cuando de verdad me siento mal nadie me cree porque lo atribuyen a mi constante tendencia a exagerar en este tema.

6- Me considero una persona honesta, no me gusta ocultar lo que pienso y creo que es importante decirse las cosas en la cara. Como contrapartida, tengo poco tacto, lo que me ha llevado a varias peleas (sobre todo con amigos) a los cuales puedo llegar a lastimar sin tener la menor intención de hacerlo y, lo que es peor, sin darme cuenta de dónde estuvo mi error una vez que ya lo cometí, con lo cual no me resulta fácil saber qué le molestó al otro.

7- Creo que el amor es lo más hermoso que nos puede pasar en la vida, y que las relaciones de pareja están para disfrutarlas y no para sufrirlas. Si bien sé que es inevitable que a veces haya roces o diferencias, no soportaría estar en una pareja en la cual nos la pasáramos peleando y discutiendo. Me gusta reír más que llorar, y para problemas, prefiero resolverlos solita. Antes no creía en esto, creía que el amor y el dolor venían de la mano, y me llevó varios años modificar esta creencia destructiva. Este crecimiento lo considero uno de mis mayores logros en la vida.

8- Si bien no me considero particularmente religiosa, tengo mi fe personal. Suelo rezar todos los días, si bien no estoy segura de que Alguien me escuche me hace bien hacerlo. Creo en que la fe por sí sola logra milagros, como sanar a las personas, y si no, no perdemos nada con intentarlo. Si bien soy super racional y para muchas cosas muy escéptica, hay veces que siento que lo que vemos no es todo, que hay Algo más. Y que como ser humano no puedo ser tan soberbia como para rechazar ninguna posibilidad. Por lo demás, me fastidian las religiones vistas como instituciones, como centros de poder y como manipuladoras de la libertad humana. Creo en la tolerancia y en la aceptación, cada uno con sus creencias sin tratar de imponérselas al otro.

Bueno, no tengo ocho contactos de blogs a quienes sugerir seguir con la lista. Invito a mis lectores a dejarme la suya como comentario: Luis, Kupuka, Sole, Vicky, Javi, Euge, usuarios con nombres raros, el que quiera!!!

jueves, julio 13, 2006

Reflexiones fregando el inodoro

La verdad es que todo el mundo te lo dice: mudarse no es fácil. Mi viejo me dijo una vez que está como la más alta causa de estrés, junto a la muerte de un ser querido (yo me pregunto si realmente será para tanto, che). Pero lo cierto es que da mucho trabajo.
Por estos días, cuando ya es inminente la concreción de mi proyecto, me dedico -entre otras cosas- a recolectar cajas por los supermercados del barrio. Algunos empleados ya me conocen y me las guardan especialmente. Otros son medio mala onda y no te quieren dar nada.
Otra de mis tareas ha sido la que me permití mencionar en el título de esta entradita: la limpieza general del departamento, que hace años está deshabitado. Los baños estaban llenos de manchas de humedad, y ni que decir la cocina, de donde estuve recolectando cadáveres de cucarachitas, hace largo tiempo ya secas. Descubrí el uso de varios productos de limpieza de los que hasta ahora sólo tenía noticias por sus estúpidas y machistas propagandas televisivas. Me peleé con manchas rebeldes y fregué el bidet hasta sacarle brillo.
De alguna manera, tengo una empatía recién descubierta por todas aquellas personas (en general, mujeres, no sé por qué) obsesionadas por la limpieza de su hogar: llegó un momento en el cual me decía a mí misma "No puedo parar ahora, está quedando todo brillante, tengo que seguir hasta que esté perrrfecto". Tal vez, la única diferencia entre yo y estas pobres damas sea en que, después de unos minutos, con los codos doloridos y apestando a lavandina, yo sí supe decir "qué carajo importa, si total se va a volver a ensuciar", cambiarme y chau.