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viernes, marzo 07, 2008

Del fin del mundo, la escritura, las expectativas delirantes en las autoras adolescentes y los Lectores futuros de otras estrellas

Desde muy chica, cuando empecé a escribir cuentos de adolescente, imaginé la práctica de la escritura como la mayor proyección a futuro de la que podría ser capaz. Creía que escribiendo, aún cuando ya hiciera mucho tiempo que hubiera muerto, mi nombre seguiría llegando a oídos de algunas personas, así como tantos escritores que no son contemporáneos míos me han cambiado la vida.
Cuando tenía trece o catorce años, imaginaba que llegaría a ser famosa, primera mujer argentina Nobel, primer Nobel de literatura para un coterráneo. ¡Qué delirio! Después, la vida y la facultad me hicieron bajar las aspiraciones: me conformé con el Cervantes.
Hoy día, estoy abrumada por todos los cambios que está experimentando nuestro planeta, por todas las predicciones científicas -y no tanto- que no nos auguran más que unos pocos años de futuro. Y entonces me digo, si supiera que yo voy a morirme pronto, escribiría todo lo que tengo para dar. Pero si no soy yo, sino que es la humanidad en su conjunto la que va a extinguirse, ¿para qué hacerlo? Una cosa es ser recuerdo, otra cosa es desvanecerse si nadie queda para recordar nada...
Me sentía bastante sola en estas reflexiones cuando me topé con esta cita:
“A menudo me he preguntado: ¿escribiría todavía, hoy, si me dijeran que mañana una catástrofe cósmica destruirá el universo, de suerte que nadie podrá leer mañana lo que escribo hoy?
En primera instancia la respuesta es no. ¿Por qué escribir si nadie me podrá leer? En segunda instancia, la respuesta es sí, pero sólo porque abrigo la desesperada esperanza de que, en la catástrofe de las galaxias, pueda sobrevivir alguna estrella, y mañana alguien pueda descifrar mis signos. Entonces escribir, aun en la vigilia del Apocalipsis, tendría todavía sentido.
Se escribe sólo para un Lector. Los que dicen que escriben sólo para sí mismos no es que mientan. Es que son espantosamente ateos. Incluso desde un punto de vista rigurosamente laico.
Infelices y desesperados, los que no saben dirigirse a un Lector futuro.”
(Umberto Eco, “Cómo escribo”)
Entonces pensé que tenemos que seguir escribiendo, todos, porque pase lo que pase, no somos dueños de saber a quiénes puede llegar este mensaje, ni cómo ni cuándo. Desconocemos a nuestros lectores futuros, no sabemos si existirán o no, más allá de que el mundo siga girando.
A ver, profecías del fin del mundo ha habido siempre, y hasta ahora, que yo sepa no se ha cumplido ninguna. El hacernos creer que no hay ninguna esperanza es una de las principales armas de la sociedad actual para que todo nos siga importando tres carajos -con perdón de la expresión-. En realidad, no sabemos qué puede pasar. Y si no nos es dado saber el momento de nuestro fin, sea individual o colectivo, ¿por qué habremos de dictaminar el momento del final de nuestra escritura? Yo, por lo menos, no soy quién para hacerlo, aunque lo máximo que aspire a ganar hoy en día sean algunos premios de blogs amigos...
Y si, efectivamente, quedan pocos años antes de que la Tierra nos patee el culo por la destrucción a la que la venimos sometiendo, pues bien señores, yo por mi parte los pasaré escribiendo.

miércoles, marzo 05, 2008

¡Nuevo premio!!!

Bueno, esta vez debo agradecerle a Rayco, lector fiel y constante, que buscando levantar el ánimo alicaído de esta humilde servidora nos ha otorgado, desde su Rincón del ermitaño, este premio tan "mono". He aquí las reglas, tal como las expusiera Marta Salazar en su blog:

Como se imaginan, este es un premio divertido a blogs que tocan, tratan, tematizan temas serios, pero sin perder el humor. Se trata un poco de que mantengamos siempre el buen humor, también cuando hablemos de temas serios, así la vida es más amable, entretenida y llevadera. El trofeo, como se imaginan, es la figura de arriba, creación de Claude. Las reglas del BSA son muy simples:

1) a) Los premiados son entre cuatro y ocho blogs.
b) Si alguien no quiere recibir el premio, se lo podemos dar a otro blog.
c) Si alguien quiere tener el premio y no se lo han dado, lo puede pedir y el blog al que se lo pida, está obligado a dárselo, salvo razones de peso que lo hagan no-recomendable.
d) El premio se puede regalar si se ha recibido muchas veces y ya no se sabe a quién dárselo.

2) Los blogs premiados tienen derecho a usar el trofeo y a seguirlo pasando a blogs (cuatro a ocho) amigos simpáticos y divertidos.

Aquí están, éstos son, los ganadores de La Era...:

- El Mostro y su Cueva.

- Flor y su Nube de agua.

- Miguel Rodríguez Mondoñedo y su Peña lingüística.

domingo, marzo 02, 2008

Algunas recomendaciones

Últimamente estoy bastante escasa de inspiración a la hora de ponerme a actualizar mi blog. Mis vaivenes anímicos -por motivos que tal vez en algún momento me decida a contar- no favorecen la escritura. Y noto que estoy perdiendo lectores: no los culpo, es aburrido entrar al blog para encontrar una y otra vez la misma entrada. Así que, a falta de textos míos, hoy les dejo algunas recomendaciones de blogs amigos para que se entretengan un rato.

Bueno, espero volver a ser yo la que escriba pronto. Esta semana prometo hacer aunque sea el esfuerzo. Mientras tanto, ¡gracias por la paciencia!

lunes, febrero 18, 2008

Premio Arte y Pico

He tenido la linda sorpresa de recibir este premio en manos de la blogger Marta Salazar. Este premio nació recientemente de manos de Eseya, una blogger uruguaya, ver Ha nacido un nuevo premio. ¡Esta es la primera vez que La Era... recibe semejante distinción! En fin, así es como funciona la cosa:

1) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su cratividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.

4) Premiada y premiadora, debe exibir el enlace de Arte y pico, para que todas sepan el origen de este premio.

5) Exhibir estas reglas.

Son muchos los blogs que leo y que creo que merecerían ganar, pero hoy, mis elegidos son sólo cinco, para que todos los lectores tengan oportunidad de pasearse por ellos y conocerlos. Entonces, acá está mi selección de premiados, cabe aclararse que el orden en el cual los publico no reviste importancia:

  • Porque amamos la naturaleza: Analí y Vicky nos informan de cuestiones que hacen a las políticas ambientales, particularmente en Argentina. Me encanta su tono de concientización y denuncia, y si algo pudiera pedirles sería que actualizaran más seguido, pero sé que las chicas están a mil en todo lo que hacen.
  • Pradero Net: Super original en cuanto a diseño y contenido, además de por utilizar una plataforma poco conocida, Juan Pablo se hace merecedor de este premio.
  • Nuevos Tiempos: El blog de Benjamín, que desde Israel nos relata sus vivencias y opiniones, además de compartir con nosotros su pasión por la fotografía.
  • Huayra-Huasi: Juan Chelemín merece el premio por saber utilizar el espacio de los blogs para informar y concientizar sobre cuestiones relativas a los pueblos originarios americanos. Destaco particularmente los interesantes debates que suelen tener lugar dentro de los comentarios.
  • Instituto Lingüístico de Invierno: La lingüista Nila Vigil comparte su experiencia trabajando en Educación Intercultural Bilingüe. Desde su espacio aborda además diversos temas relacionados con la lingüística -que son de mi mayor interés- pero cada tanto también aprovecha para recomendar algo de música.

jueves, enero 31, 2008

Recomendación

Hago una pausa antes de incluir el último fragmento de mi diario de viaje para recomendar el excelente artículo del blog amigo Huayra-Huasi:

Desarrollo sustentable: La hipótesis Pachamama

Duro, preciso, objetivo. Un saludable sentido de la urgencia sin llegar a ser pesimista.
Imperdible.

sábado, diciembre 22, 2007

Cómo superé la angustia de las Fiestas

Hace muy poquito escribí una entrada sobre el malestar que me provocan en la actualidad los días previos a las Fiestas, principalmente la Navidad. Esto se debe, entre otras cosas, a que me irrita la comercialización absurda y exagerada a su máximo exponente que se hace de la fecha en cuestión. Para ver otros motivos, recomiendo la lectura de este excelente artículo del blogger Martín Palma Melena.
Pero lo que quería compartir hoy no son razones para detestar las Fiestas, sino cómo este año me propuse pasarlas bien. ¿Quién sabe? Tal vez esto ayude a algún lector.

Para empezar, me angustiaba elegir regalos para la familia dentro de mi módico presupuesto. Bueno, ese tema lo solucioné como hace unos años: compré sólo para aquellos pocos con quienes compartiré Nochebuena. Para todos los demás, preparé unas bonitas velas artesanales de mi cocina. No gasté un peso y quedaron mucho más lindas que cualquier chuchería que hubiera podido comprarles. El sólo hecho de ponerme a hacer las velas me puso de buen humor, y esto ya cambió mis perspectivas sobre la Navidad.
En esta foto muestro orgullosa mis primeras creaciones, allá por la Navidad de 2001. Con la crisis que hubo, no estaba como para gastar en regalos...

Con respecto a pasarlas en familia, me di cuenta de que lo que me molesta no es ninguna persona en particular. Más allá de que el elenco familiar a pleno no lo elegimos nosotros, quiero a mi familia. En realidad me irritan las reuniones familiares cuando implican amontonamiento, roces, la alegría cuando es impostada, y me molesta que muchas veces haya gente a la que uno ni siquiera conoce, pero de compartir se trata después de todo. Y quiero pensar en aquellos con quienes sí quiero estar, personas que me dan amor todo el año, y que bien valen que comparta también este momento.

En cuanto a la irritación que me producen las vidrieras emperifolladas y la histeria de los compradores, decidí pasarla por alto olímpicamente. Dicho de un modo más grosero, ¡me ca** en el Santa Claus cocacolero!

Tal vez lo más importante sea, paradójicamente, no darles tanta importancia. Es tan sólo un momento para compartir en familia, como debiera haberlos varias veces en el año. Y, para aquellos que conservamos al menos parte de nuestra fe, una oportunidad para mirar adentro y prestar atención, no a las cosas que quisiéramos cambiar de la Navidad, sino a aquello que podemos cambiar de nosotros mismos.

Ahora sí, es el deseo de La Era... que todos pasen las Fiestas lo mejor posible y cada uno a su manera. Y no nos olvidemos que en muchos sentidos tenemos terrible cantidad de motivos para sentirnos agradecidos.

martes, noviembre 27, 2007

Las ciudades escritas

Hace poquito terminé de leer esa bellísima obra de Italo Calvino, Las ciudades invisibles. A él vaya este plagio homenaje imitación que me inspiró a escribir la lectura de este libro.

Las ciudades y los muertos 6
A Maida -ciudad de tejados bajos y calles de piedra- se la distingue desde todos los puntos cardinales varias millas antes de aproximarse a sus puertas. La torre que corona la ciudad grita su presencia a los viajeros. Pero éstos, sabiamente, suelen optar por alejarse de su embrujo.
Los habitantes no recuerdan cuándo empezó el rito. Me he enterado de que todo intento de resistirse fue en vano. Para que el Gran Kan comprenda el temor del viajero, debe saber que, cada vez que en una noche de tormenta de un año bisiesto, nace en las familias de Maida una niña de ojos verdes, la regla dice que el día de su decimoséptimo cumpleaños deberá ser entregada a la torre. Para que sea, mientras su vida dure, una más de las guardianas de la ciudad.
Estas criaturas no presentan, a diferencia de lo que podría esperarse, ningún intento de huir de su destino. Por más que sus familias intenten ocultarlas o mentir su edad para, al menos, conservarlas unos años más a su lado, las jóvenes mismas parten hacia la torre el día indicado, atraídas por los gritos de sus compañeras. Nunca se las vuelve a ver en el mundo de los vivos.
Pero hay quienes dicen reconocer en el quejido nocturno de la torre la voz de su hermana menor, de su primogénita, de aquella novia de la adolescencia, de la vecinita que cortaba flores en el jardín de enfrente.

Las ciudades ocultas 6
Ligia es una ciudad de ciegos, diseñada por ciegos y habitada por ciegos. El viajero vidente necesariamente se sentirá extranjero en ella. Las casas parecen haber sido amontonadas por un niño gigante que hubiera estado jugando a los cubos con la ciudad. Hay puentes que cruzan sobre caminos perfectamente transitables, y escaleras que suben cuando hay que bajar. Los colores de los edificios no guardan entre ellos ninguna armonía: el malva del Palacio de Gobierno junto al ocre del Teatro Municipal, el verde trébol de la cárcel junto al carmesí del Mercado de Frutas. La fealdad de sus empedrados y el exceso de luces en las avenidas, todo parece herir los ojos de quienes la contemplen.
Felizmente, sus habitantes no pueden hacerlo. Y han construido por sobre su desagradable ciudad visual, una ciudad de sonidos. Porque la verdadera Ligia está hecha de trinos de pájaros, de violines que resuenan en el aire fresco de la tarde, del murmullo de una cascadita escondida tras los muros de cualquiera de sus construcciones, de la risa de un niño jugando con su padre. Las calles no se reconocen por su pésima señalización, sino por las cálidas voces de quienes habitan en ellas. Sus noches son el canto de un grillo en la distancia.
Sólo cerrando sus ojos puede el viajero apreciar la magnitud de Ligia en toda su gloria. Y es que esta ciudad no nació para ser ciudad: nació para ser canción.

Las ciudades imaginarias 1
A Belisaria se la define por lo que, como ciudad, no tiene. No tiene puentes de piedra que cruzan por canales de aguas cristalinas, ni tiene peatones que los transiten a paso lento, contemplando melancólicamente su propio reflejo. No tiene anchos boulevares surcados por sauces, ni parques con canteros de flores exóticas. No tiene edificios rematados por cúpulas góticas, ni catedrales, ni mausoleos. No tiene aroma a durazno, jazmín o canela. Sus calles no son recorridos por bellas damas en sus carruajes de ébano. No tiene el calor del trópico ni el frío polar, y no la cubren blancos mantos de nieve en invierno. Sus noches no son de una total negrura, ni tampoco están iluminadas por millones de estrellas. La luna de Belisaria es la misma luna que ha alumbrado al viajero en cualquier otro sitio. La ciudad no conserva entre sus muros una leyenda milenaria, ni tampoco su belleza ha sido cantada por más de un rapsoda.
Sin embargo, una vez que el viajero logra librarse de todas las imágenes preconcebidas que ha traído -a modo de equipaje- a esta ciudad, es recién entonces cuando puede comenzar a disfrutarla.

sábado, febrero 17, 2007

De lectura obligatoria

Cuando la lectura por placer se transforma en una tarea a cumplir... ¿qué hay que hacer? Me resulta particularmente difícil abandonar un libro una vez empezado. Supongo que por el mismo motivo que jamás apago por la mitad una película que alquilé, por mala que sea: siento que, después de todo, algo bueno debe venir más tarde, y que si dejo de leer ahora, nunca lo voy a retomar, por lo que siempre tendré que quedarme con la duda.
Por otro lado, Borges me hubiera dicho que si un libro no me atrapa, lo deje: no debe haber sido escrito para mí, o por lo menos, no para mí ahora. La gente cambia. Los gustos de lectura también. Me acuerdo de cuando leí por primera vez el primer tomo de En busca del tiempo perdido. Me pareció un auténtico embole, me pregunte dónde estaba el tiempo que yo había perdido leyéndolo. Pero unos años depsués, tuve que volver a leerlo en la facultad. Y esta vez, no lo dejé en el tomo I, sino que no paré hasta el VII, y hoy puedo decir que es una de las obras más bellas que leí en mi vida.
Tal vez lo malo sea el leer como obligación. Lo que me pasa es que me trabo con un libro aburrido y no me permito cerrarlo y pasar al siguiente. ¿Conclusión? Dejo de leer por un mes, hasta que finalmente lo termino, a duras penas.
Quizás sea hora de abandonar este estúpido rasgo mío, que representa como otros tantos mi inmensa autoexigencia. Después de todo, para leer por obligación existen las cursadas.

sábado, febrero 10, 2007

Preámbulo a las instrucciones para activar el celular

Piensa en esto: cuando te regalan un celular te regalan un pequeño infierno sonoro, unas esposas de silicio, un calabozo de ring tones. No te dan solamente el celular, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es el último modelo, con cámara digital, tecnología bluetooth y MP4 incorporados; no te regalan solamente ese menudo buchoncito que engancharás a tu cinturón y pasearás contigo. Te regalan –no lo saben, lo terrible es que no lo saben- un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que enganchar de tu cuerpo con su funda como un bracito desesperado colgándose de tus presillas. Te regalan la necesidad de cargarle la batería todas las semanas, la obligación de que esté encendido para que siga siendo un celular; te regalan la obsesión de atender a cada musiquita que suena en un colectivo, la obsesión por las promociones de tarjetas, el tenerlo siempre a mano para asegurarte de que lo escuches. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca tan pedorra como las otras, te regalan la tendencia a comparar tu celular con los otros celulares. No te regalan un celular, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del celular.


PD: Quiero pedir disculpas a dos personas. A papá, porque me hizo el regalo, que espero se dé cuenta de que las líneas de arriba las escribí con una sonrisa. Al maestro, por el absoluto y completamente descarado plagio, que espero hacer pasar como homenaje.

martes, julio 04, 2006

Poema de Elizabeth Bishop

Les dejo un poema que me fascinó, y aquí una traducción para los que no saben inglés.

One Art

The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

---Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.
........